Jueves, 25 Agosto 2016 17:14

Domingo XXII: Dos consejos de Jesús

         

Jesús es un atento observador del comportamiento humano. El evangelio de hoy dice que, al ser invitado a un banquete, observó que muchos buscaban ocupar los primeros puestos. Y, tomando pie de este hecho, contó una parábola en la que el anfitrión de un banquete tuvo que desplazar a quienes habían ocupado los sitios más relevantes hacia los menos honrosos, al llegar invitados de más honor. De ahí la conclusión de su enseñanza: «El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado». Si te ensalzas a ti mismo, quiere

Hay preguntas a las que Jesús no quiere dar respuesta porque reflejan curiosidad morbosa. Por ejemplo, la del número de los que se salvarán, que aparece en el evangelio de hoy. Jesús no responde, y reacciona con una llamada a tomarse en serio la salvación eterna. «Esforzaos, dice, por entrar por la puerta estrecha». Jesús, en línea con la enseñanza sapiencial, retoma la idea del camino, o la puerta, que conduce a la vida. Exige esfuerzo, renuncia, fidelidad. Hay que esforzarse para entrar. Y añade algo que nos afecta de modo directo a quienes tenemos una relación personal con Cristo.

Miércoles, 10 Agosto 2016 07:56

Domingo XX: Paz y división

Hay palabras de Jesús que sólo se entienden a la luz de la opción que el hombre tome por él. Son palabras que ponen de relieve la decisión a favor o en contra de Jesús. Su persona aparece como un «signo de contradicción», porque, aun habiendo dado signos de creer en él, muchos lo rechazaron y lo rechazarán hasta el fin de la historia. Una de esas enigmáticas palabras es la que aparece en el texto del evangelio de este domingo. Dice Jesús: «¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división». La contradicción que suponen estas palabras reside en el hecho de que, al nacer Jesús, los ángeles cantan gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor. San Pablo dice que Cristo es «nuestra

Jueves, 04 Agosto 2016 19:59

Domingo XIX: No sabemos la hora.

Pocos avisos se repiten tanto en labios de Cristo como el de estar preparados para el día de su retorno. Su partida dejó a la comunidad cristiana con la incertidumbre de su vuelta, que él había anunciado. En un primer momento se esperaba que retornara pronto, pero enseguida comprendieron los cristianos que la espera se dilataba y que lo importante era vigilar y estar siempre dispuestos a recibirlo. La vigilancia es la actitud de quienes esperan a su Señor, al dueño de la casa, que vendrá como el ladrón, sin avisar, de improviso.

Esta incertidumbre sobre el día y la hora del retorno de Cristo es una advertencia para que nadie se crea dueño de la casa.

Sábado, 30 Julio 2016 20:44

Domingo XVIII: La necia codicia

A medida que el hombre se cierra a Dios, se bloquea en él el pensamiento de la muerte. Es el síndrome de la avestruz que esconde la cabeza en un agujero para no ver el peligro. Este tipo de hombre, incapaz de mirar la muerte de frente, en la antigüedad era considerado necio, porque perdía el horizonte de su existencia finita. Sabio era, por el contario, el que pensaba en la muerte, consideraba su término temporal y se preparaba a morir, consciente de que sólo así dignificaba sus días. Filosofar era sinónimo de aprender a morir.

Es lógico que, cuando el hombre deja de pensar en Dios y en el más allá, se aferre al más acá, y ponga su nido en las cosas de la

Sábado, 23 Julio 2016 13:23

DOMINGO XVII: La oración del Señor.

 

Jesús no sólo nos ha dicho que debemos orar, sino que nos ha dejado la mejor oración para dirigirnos a Dios: el Padre Nuestro. La compuso él mismo a petición de los apóstoles y la recitamos dentro de la Eucaristía. Es la oración perfecta: en ella nos dirigimos a Dios con las palabras de Cristo y pedimos lo que realmente necesitamos. En el evangelio de hoy leemos la versión de Lucas, más breve que la de Mateo recitada en la liturgia. Como Lucas es el evangelista de la misericordia, ha puesto el acento en el perdón que debemos otorgar a los demás, a imagen del que recibimos de Dios. Lucas, además, añade algunos consejos para no desanimarnos en la oración. Jesús exhorta a

Sábado, 16 Julio 2016 07:30

Domingo XVI Marta y María

En el evangelio de hoy Jesús es acogido por Marta y María, hermanas de Lázaro, que vivían en Betania, cerca de Jerusalén. Mientras Marta se desvivía por servir a Jesús, María, sentada a sus pies, le escuchaba. Para Lucas, que narra la escena, es la imagen de la perfecta discípula que acoge a su Maestro. Marta se queja a Jesús de que su hermana la haya dejado sola en el servicio, queja comprensible si tenemos en cuenta que en oriente la hospitalidad tiene muchas exigencias. Jesús, en lugar de dar la razón a Marta, le dirige estas palabras que suenan a reproche o advertencia: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sola una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Viernes, 08 Julio 2016 17:58

Domingo XV «¿Quién es mi prójimo?»

 

            Hay preguntas que son claramente retóricas y buscan justificarnos ante los demás. Es la que plantea el maestro de la ley a Jesús en el evangelio de hoy. Dice Lucas que, «queriendo justificarse» por haber preguntado algo que debería saber —¿cómo alcanzar la vida eterna?—, y habiéndole Jesús mostrado que el camino para lograrla era el amor a Dios y al prójimo, el rabino le hace esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús, en lugar de responder directamente, le cuenta una historia a modo de parábola, conocida como la

Sábado, 02 Julio 2016 07:35

Domingo XIV. La verdadera alegría

La verdadera alegría


 

El hombre tiende a enorgullecerse de sus propias obras. Todos caemos en la autocomplacencia, y nos gusta el incienso del reconocimiento público. Negarlo sería hipocresía. Jesus advierte del peligro de buscar la gloria unos de otros y no la de Dios. Títulos, homenajes, honras humanas, es el modo que tenemos los hombres para pagar servicios, destacar hallazgos, o simplemente dejar constancia de hechos laudables y meritorios. Nada de malo hay en

El Jesús de los evangelios no es siempre el manso predicador de las bienaventuranzas, que las proclama sin exigir su cumplimiento. Las pronuncia para quien quiera escucharlas y acogerlas, como el Maestro que enseña la verdad sabiendo que tiene fuerza por sí misma para abrirse camino entre los hombres. Cuando se trata de seguirlo, Jesús no acepta condiciones, ni tratos de favor, ni componendas. En el evangelio de hoy, tres personas se dirigen a Cristo pidiendo seguirle, y sus respuestas no dejan lugar a dudas sobre la radicalidad del seguimiento. Advierte que los pájaros tienen nido y las zorras madriguera, pero él no tiene lugar donde reclinar la cabeza. A quien le pide tiempo para despedir a su familia, Jesús le dice que quien pone la mano en el arado y mira hacia atrás no vale para el Reino de Dios.

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