Desde 1968, por voluntad del beato Pablo VI, el primer día del año se celebra la Jornada de la Paz. La reforma litúrgica del Concilio Vaticano II trasladó al 1 de Enero la fiesta de Santa María Madre de Dios con la máxima categoría de solemnidad. La paz aparece así vinculada a María, que nos trajo al Príncipe de la paz, Jesucristo. La Iglesia no habla de una paz cualquiera, ni del fruto del ejercicio diplomático de los estados que luchan por instaurarla en todos los países. La paz que propone la Iglesia, y por la que ora, es aquella que los ángeles cantaron junto a la gloria de Dios en las alturas el día del nacimiento de Jesús. Nace en el cielo y llega a la tierra

Sábado, 24 Diciembre 2016 08:23

Día de Navidad 2016: Se llama Jesucristo

 

            El evangelio de san Juan comienza con un solemne prólogo que se lee el día de Navidad y durante los días siguientes. Es un himno de enorme belleza y densidad que nos remonta a la eternidad de Dios, al principio sin principio, antes de que se existiera nada, para decirnos que el Verbo existía junto a Dios y era Dios. Quien lea por primera vez este prólogo no sabe de quién habla el evangelista, ignora quién es el misterioso ser del que se dicen verdades sorprendentes: por su medio se ha hecho todo; en él está la Vida; es la Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo; ha sido rechazado

Sábado, 17 Diciembre 2016 19:57

Cuarto de Adviento: La señal de Dios

La señal de Dios

  

A las puertas de Navidad, leemos en el cuarto domingo de Adviento la revelación a José del misterio que sucede en María: el hijo que lleva en sus entrañas «viene del Espíritu Santo». Muchos cristianos tienen la idea de que José sospechó de la integridad de su prometida y pensó repudiarla. Pero san Mateo, que narra las dudas de José, no da pie para esto. Presenta a José como varón justo, que, al conocer el estado de María, probablemente porque - como piensa K. Rahner - ella misma se lo ha dado a conocer, comprende que «Dios

¿Debemos esperar a otro?

  

En la espera de la Navidad, la embajada que envía el Bautista desde la cárcel para preguntar a Jesús si es él el Mesías o deben esperar a otro, cobra un sentido que supera el tiempo de Jesús. Es una pregunta que atraviesa la historia, pero que se ha hecho especialmente insistente desde la Ilustración. Cristo ha decepcionado a muchos en todos los tiempos. Ha decepcionado a quienes esperaban que él cambiara el mundo. ¿No vino a eso? ¿No dice san Pablo que vino a hacer todo nuevo? Y, si afinamos la mirada, ¿no sigue todo igual?

Sábado, 03 Diciembre 2016 16:24

Segundo de Adviento: Dos bautismos distintos.

 

Cuando Juan Bautista aparece como Precursor de Cristo, ofrece un bautismo en el Jordán invitando a la conversión del corazón. Su predicación es dura, exigente, en línea con los antiguos profetas que exhortaban un cambio radical de vida para huir de la ira inminente de Dios. Las imágenes que utiliza Juan son muy expresivas: el hacha está puesta en la raíz del árbol, el que no dé fruto será talado y echado al fuego. También se sirve de la imagen del bieldo que separa la paja del trigo, para echar la paja al fuego y llevar el trigo al granero. Son imágenes propias de las amenazas proféticas que buscan llevar al hombre a la verdadera conversión.

Sábado, 26 Noviembre 2016 17:00

Primero de Adviento: Adviento

La Iglesia comienza el año litúrgico con una significativa palabra: Adviento. Quiere decir llegada, venida. Es el anuncio de una presencia que afecta decisivamente a la vida del hombre: la presencia del Señor que viene. El tiempo de Adviento dura sólo cuatro semanas. Debería durar más, porque cuanto más se espera más se ama, y más se alegra el corazón con la llegada del Amado. ¡Ven, Señor Jesús, decimos todos los días en la eucaristía cuando el sacerdote acaba de consagrar el pan y el vino! Ven, no tardes más. Todo hombre vive de esta espera.

El cardenal

Sábado, 19 Noviembre 2016 15:10

Domingo Cristo Rey: Sálvate a ti mismo

La máxima tentación sufrida por Cristo tuvo lugar en el Calvario, durante la terrible agonía de la crucifixión. Jesús recitó las estremecedoras palabras del salmo 22, que dice: «Dios mío, dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Al hacerlas suyas, Jesús expresaba la soledad con que se enfrentaba a la muerte. Sobre estas misteriosas palabras comenta Ortega y Gasset: «Es la expresión que más profundamente declara la voluntad de Dios de hacerse hombre, de aceptar lo más radicalmente humano que es su radical soledad. Al lado de esto la lanzada del centurión Longinos no tiene tanta significación». Desde el comienzo de la pasión, en Getsemaní,

Domingo, 13 Noviembre 2016 08:30

Un año de gracia del Señor

Cuando Jesús entra en la sinagoga de Nazaret al inicio de su vida pública, anuncia, con palabras de Isaías, que viene a «proclamar un año de gracia del Señor». Afirma así que su actividad futura, - palabras y gestos – tienen que ver con la «gracia», es decir, la benevolencia y misericordia de Dios con el  hombre. Cristo es la Gracia en persona, la misericordia hecha carne. En su magnífico prólogo, el evangelio de Juan, dice lo mismo con otras palabras, al contraponer lo que hizo Moisés y lo que viene a hacer Cristo. Moisés, dice Juan, nos trajo la Ley; «la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo».

Gracia y Verdad. Dos palabras que dan sentido al evangelio de Cristo y a la vida del hombre. Sin Gracia y

La reciente Instrucción de la Santa Sede sobre la cremación de los cadáveres y el respeto que merecen sus cenizas nos ha llegado en vísperas del mes de Noviembre, dedicado a la oración por los fieles difuntos. La visita a los cementerios para recordar a quienes ya partieron, poner flores en sus tumbas y rezar por ellos es un gesto de fe en la resurrección de la carne al fin de los tiempos, cuando Cristo retorne como juez. Visitamos los cementerios porque allí reposan - o duermen, como indica la palabra cementerio (dormitorio) - los restos de nuestros seres queridos, y donde un día reposarán también los nuestros.

El relato de la conversión de Zaqueo es el mejor comentario a una frase que san Agustín pone en labios de Dios: «Tú no me hubieras buscado si yo no te hubiese encontrado». El evangelio de Lucas cuenta las peripecias de Zaqueo, que, al saber que Jesús está en Jericó, hace todo lo posible por verlo. Como era bajo de estatura y la gente le impedía ver a Cristo, se sube a una higuera para saciar su deseo. Zaqueo busca ver a Jesús. Pero si leemos con atención el relato, descubrimos que esta búsqueda de Zaqueo coincide con la que Cristo realiza para encontrar al publicano. Al final del evangelio, Jesús afirma que ha

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