Domingo, 20 Mayo 2018 20:01

Un año más, día del Seminario

            «Según van pasando los años, comprendemos mejor la seriedad del problema de la escasez de vocaciones al sacerdocio en nuestra diócesis. Si en el Seminario han entrado durante el presente curso sólo dos jóvenes y nadie ha sido ordenado sacerdote, y no se ve que los próximos años las cosas, si Dios no lo remedia, vayan a cambiar notablemente, las bajas que los años, la enfermedad y la muerte producirán en el clero segoviano, no podrán ser cubiertas dentro de muy poco tiempo. Bastantes centros de culto no podrán ser atendidos cada domingo y, además, faltarán sacerdotes para los diferentes campos que exige la nueva evangelización y la nueva forma de sociedad que se asentará en nuestras tierras».

            Mons. Antonio Palenzuela escribía esto, como obispo de Segovia, el año 1992 para el día del Seminario. Han pasado 26 años y la situación no ha mejorado. El

Domingo, 20 Mayo 2018 19:55

La luz y las tinieblas , IV Cuaresma

El evangelio del cuarto domingo de Cuaresma arroja mucha luz sobre una cuestión que en ocasiones atormenta al creyente: ¿Cómo será el juicio de Dios al final de nuestra vida? La imaginación nos traiciona cuando nos representamos el juicio con la imagen de un tribunal humano en el que se sopesan los actos del hombre desde categorías jurídicas. Dios es juez, ciertamente, pero es Padre, es Luz, Verdad y Amor. Lo primero que dice Jesús es que Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgarlo, sino para que el mundo se salve por él. Dios desea como nadie la salvación del hombre, y así lo enseña Jesucristo con sus palabras y obras. Dios, escribe un teólogo, «no tiene ningún interés en condenar al hombre».

Entonces, ¿qué significa la condenación? Hoy escuchamos en el evangelio estas palabras de Jesús a Nicodemo: «El que cree en el Hijo no será juzgado; el que no cree ya est a amar.  se convierte en infierno, incluso aquellos a los que estamos

Domingo, 20 Mayo 2018 19:53

La autoridad del amor, III Cuaresma

Vivimos tiempos en que el concepto de autoridad ha entrado en crisis. Los sociólogos dicen que las nuevas generaciones se sienten desvinculadas y desarraigadas. Quienes ostentan la autoridad -padres, maestros, tutores- reconocen las enormes dificultades para ejercerla sin que tal ejercicio sea interpretado como una invasión de la libertad personal. Se afirma que vivimos en una sociedad «sin padres ni maestros». El Papa Francisco ha dicho recientemente que «está teniendo lugar un conflicto generacional sin precedentes» que consiste en la ruptura con los valores de la tradición que impide mirar el futuro con esperanza. 

Cuando Jesús expulsa a los comerciantes y cambistas de monedas del templo de Jerusalén, las autoridades religiosas le preguntan sobre la «autoridad» para actuar así. No critican el hecho, pues era un gesto profético laudable, sino que le piden explicaciones sobre su autoridad para hacerlo, dado que sólo el Mesías podía realizar la

Domingo, 20 Mayo 2018 19:48

Transfiguración, II Cuaresma

En un mundo tan hedonista como el nuestro, todo dolor o sufrimiento es considerado un sinsentido. Huimos de todo lo que pueda producir malestar o aproximarnos a la experiencia del padecer. Nos parece que nada humano puede aportar el sufrimiento cuando sucede inesperadamente en nuestra vida. Conocemos, sin embargo, experiencias que demuestran lo contrario. Personas que, ante el dolor, han sacado lo mejor de sí mismos, se han recreado en cierta medida y han superado lo que Scheler denominaba «frivolidad metafísica» dirigiendo todas sus energías para afrontar la prueba del dolor, la enfermedad y la muerte. Entendemos a Dostoyeski cuando decía que sólo tenía miedo a no ser digno de sus padecimientos.

Cuando Jesús comunica a sus apóstoles que sube a Jerusalén para morir, desata en el grupo de los Doce, y sobre todo en Pedro, una tormenta de repulsa y rechazo a la cruz. Hasta el punto de que Jesús llama a Pedro “Satanás” porque intenta apartarle de su camino. Un

La cuaresma siempre es gracia por la sencilla razón de que nos pone en camino hacia la Pascua que es el acontecimiento central de la salvación. ¿Quién no se siente necesitado de salvación? ¿Quién no aspira a la pureza de corazón? ¿Quién no se sabe totalmente pobre cuando se trata de salvarse a sí mismo? Decía G. Greene que, «si conociéramos el porqué de las cosas, tendríamos compasión hasta de las estrellas». Este mundo, herido por el pecado, como tantas veces nos recuerda el Papa Francisco al tratar de la ecología, necesita ser salvado en su totalidad. Y el hombre, como cima de la creación, con mayor razón, pues de su corazón obstinado proceden muchos de los males que afectan a toda la creación. También de mi corazón y del tuyo. No somos una excepción. Todos necesitamos la gracia de la renovación que nos llega con la Pascua.

            La actitud del hombre ante la Cuaresma es abrirse a la

Domingo, 20 Mayo 2018 19:43

La fe razonable, VI TO

En tiempos de Jesús la lepra era signo de maldición y castigo por el pecado. Los leprosos eran malditos. Debían vivir fuera de las ciudades, excluidos de toda convivencia. Quien tenía contacto con ellos se hacía impuro. Se explica así que la curación de la lepra era una bendición que traería el Mesías. Por eso, cuando a Jesús le preguntan si él es el Mesías, se limita a decir lo que hace: «Los leprosos quedan limpios».

            El evangelio de este domingo narra la curación de un leproso, que, rompiendo las normas de su tiempo, se acerca a Jesús y, postrado de rodillas, le suplica: «Si quieres, puedes limpiarme». El evangelista dice que a Jesús se le conmovieron las entrañas, le tocó, y usando las mismas palabras del leproso, se las devolvió con la curación: «Quiero, queda limpio». Ha bastado la súplica.

            Ahora bien,

Domingo, 20 Mayo 2018 19:41

«Para esto he salido» , V TO

Hay cristianos que apenas oran. Orar, lo que se dice orar. Quizás rezan algunas oraciones que aprendieron de pequeños, lo cual es muy bueno, sin duda alguna. Pero orar es algo más. No basta con recitar oraciones con los labios. Se trata de orar con todo el ser, abrirnos a Dios, dejarnos abarcar por su mirada y reconocer que nos envuelve su amor infinito de Padre.

En el evangelio de este domingo, se narra una jornada de Jesús, casi con la precisión de una crónica de alguien que le sigue y toma nota de sus actos. Es una jornada intensa, llena de actividad. Después de haber asistido al culto en la sinagoga, Jesús se aloja en casa de Pedro y su hermano Andrés. La suegra de Pedro estaba con fiebre y Jesús, tomándola de la mano, la cura. Ella, de inmediato se pone a servirles a la mesa. Como era sábado, y el descanso era obligatorio, permanecieron en casa hasta la puesta del sol, momento en que terminaba la obligación de descansar. La gente de Cafarnaún aprovechó

El evangelio de hoy narra el primer milagro que, según Marcos, hizo Jesús en la sinagoga de Cafarnaún: la curación de un endemoniado. Este evangelista, que pasa por ser el más sobrio, posee un especial arte narrativo. La escena transcurre con toda normalidad: Jesús entra en la sinagoga como cada sábado y comienza a enseñar. Dice Marcos que la gente quedaba asombrada porque enseñaba con autoridad y no como los escribas. Sin embargo, Marcos no dice en qué consistía la autoridad de Jesús. De repente, un hombre que tenía un espíritu inmundo comenzó a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quien eres: el Santo de Dios». Llama la atención que primero se dirija a Jesús en plural y después lo haga en singular. El espíritu inmundo pertenece a un grupo, no es un espíritu aislado, forma parte de los ángeles caídos que ven en Jesús el comienzo de su ruina. Conocen perfectamente la identidad de Jesús,

Domingo, 20 Mayo 2018 19:32

«Pescadores de hombres» , III TO

            La primera acción de Jesús, después de anunciar que el tiempo se había cumplido y el Reino de Dios estaba cerca, fue llamar a los primeros apóstoles - Pedro y Andrés, Juan y Santiago – que eran pescadores en el lago de Tiberiades. Jesús pasa junto a ellos, los llama y, con total disponibilidad, dejan las redes, las barcas y - en el caso de Santiago y Juan - a su padre Zebedeo, y siguen a Jesús. Se trata de una llamada a algo muy concreto que deberán realizar de una manera subordinada a Jesús, como dicen sus palabras: «Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres».

            Es muy llamativo que aquellos pescadores siguieran a Jesús tan prestamente, sin preguntar nada sobre el significado del trabajo que se les proponía, sin indagar siquiera sobre las condiciones de su vida. La autoridad de Cristo domina la escena y su palabra resulta eficaz una vez

Domingo, 20 Mayo 2018 19:30

«Y lo llevó a Jesús», II TO

 

El evangelio de este domingo narra el encuentro de Jesús con dos de sus apóstoles. La iniciativa parte del Bautista que, señalando a Jesús, dice: Este es el cordero de Dios. Juan y Andrés se interesan por Jesús, le preguntan dónde vive y, a la invitación de éste, le acompañan y pasan con él aquel día. Siempre me he preguntado qué sucedería en aquel primer encuentro para que salieran convencidos de que era el Mesías. Primero lo llaman Maestro; pero cuando Andrés encuentra a su hermano Pedro, le dice: hemos hallado al Mesías. Aquel primer día con Jesús supuso una revelación de su persona, que marcó para siempre la vida de los dos apóstoles.

            Andrés no se contenta con decir a Pedro que ha encontrado al Mesías, sino que «lo llevó a Jesús». Podemos decir que en ese momento empieza a funcionar el contagio de la fe, o, con palabra más clásica, el

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