Domingo, 13 Noviembre 2016 08:30

Un año de gracia del Señor

Cuando Jesús entra en la sinagoga de Nazaret al inicio de su vida pública, anuncia, con palabras de Isaías, que viene a «proclamar un año de gracia del Señor». Afirma así que su actividad futura, - palabras y gestos – tienen que ver con la «gracia», es decir, la benevolencia y misericordia de Dios con el  hombre. Cristo es la Gracia en persona, la misericordia hecha carne. En su magnífico prólogo, el evangelio de Juan, dice lo mismo con otras palabras, al contraponer lo que hizo Moisés y lo que viene a hacer Cristo. Moisés, dice Juan, nos trajo la Ley; «la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo».

Gracia y Verdad. Dos palabras que dan sentido al evangelio de Cristo y a la vida del hombre. Sin Gracia y

La reciente Instrucción de la Santa Sede sobre la cremación de los cadáveres y el respeto que merecen sus cenizas nos ha llegado en vísperas del mes de Noviembre, dedicado a la oración por los fieles difuntos. La visita a los cementerios para recordar a quienes ya partieron, poner flores en sus tumbas y rezar por ellos es un gesto de fe en la resurrección de la carne al fin de los tiempos, cuando Cristo retorne como juez. Visitamos los cementerios porque allí reposan - o duermen, como indica la palabra cementerio (dormitorio) - los restos de nuestros seres queridos, y donde un día reposarán también los nuestros.

El relato de la conversión de Zaqueo es el mejor comentario a una frase que san Agustín pone en labios de Dios: «Tú no me hubieras buscado si yo no te hubiese encontrado». El evangelio de Lucas cuenta las peripecias de Zaqueo, que, al saber que Jesús está en Jericó, hace todo lo posible por verlo. Como era bajo de estatura y la gente le impedía ver a Cristo, se sube a una higuera para saciar su deseo. Zaqueo busca ver a Jesús. Pero si leemos con atención el relato, descubrimos que esta búsqueda de Zaqueo coincide con la que Cristo realiza para encontrar al publicano. Al final del evangelio, Jesús afirma que ha

Viernes, 21 Octubre 2016 11:07

DOMUND 2016: Sal de tu tierra.

 

            Queridos diocesanos:

La Jornada Mundial de las Misiones, o día del DOMUND, se celebra este año bajo el lema de las palabras que Dios dirigió a Abrahán, nuestro padre en la fe: «Sal de tu tierra». El Papa Francisco, en su mensaje para este día, dice que «todos somos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio». En este sentido, el cristiano siempre debe estar en disposición de partir, de «salir» a proclamar el Evangelio.

Sábado, 15 Octubre 2016 16:33

Domingo XIX TO: El juez y la viuda.

 

La relación del hombre con Dios suele tener un punto de conflicto en la oración. «Orar sin desfallecer» es el consejo de Cristo en el evangelio de este domingo, y pone como ejemplo a una viuda necesitada, a quien un juez injusto no atendía en sus reclamaciones. Harto de que le importunara, decidió hacer justicia con ella para que le dejara en paz. El mismo hecho de que Cristo utilice esta parábola nos previene sobre la lección que quiere darnos. Jesús concluye con un argumento a fortiori: si este juez inicuo termina haciendo justicia, Dios «¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas?»

El evangelio de hoy narra la curación de diez leprosos. Es una escena que describe muy bien la situación de los leprosos en tiempo de Jesús. No podían entrar en ciudades y pueblos, debían mantenerse a distancia de las personas, gritando fuertemente «impuro, impuro» para hacer notar su presencia. Por supuesto, estaban separados del culto sinagogal y quien se atreviera a tocar a un leproso se hacía igualmente impuro y no podía asistir al culto sin purificarse. Cuando un leproso se sanaba, debía acudir a los sacerdotes que verificaban la curación y le declaraban «puro» para poder reanudar la vida social y religiosa.

Este domingo se abre el Seminario Menor. Dos sacerdotes, junto con seis adolescentes, forman lo que san Juan Pablo II llama «escuela de evangelio». Es una experiencia nueva que une la vida en comunidad con la vida de familia. Quienes hemos vivido en comunidad sabemos la riqueza que aporta a la formación de la personalidad el hecho de convivir juntos y compartir responsabilidades. Al ser un seminario, la riqueza se acrecienta por la presencia de Cristo en la Eucaristía, que es el centro mismo de la comunidad. Rezar en común, celebrar la liturgia y formarse en la vida del Espíritu es un regalo para quienes desean adquirir una personalidad cristiana y discernir si Dios les llama al

Al concluir las fiestas en honor de la patrona de Segovia, la Virgen de la Fuencisla, quisiera destacar algunas actitudes de María que son siempre actuales en la tarea evangelizadora de la Iglesia. La devoción mariana no es un invento de piedades superadas por el tiempo, sino que pertenece a la entraña misma del evangelio. Y aunque éste nos dice poco de María, ha trazado los rasgos de su personalidad creyente, que la convierten en tipo perfecto de la Iglesia. María es llamada «estrella de la evangelización» porque ilumina a cuantos nos sentimos enviados por Cristo a llevar el evangelio a todos los hombres. He aquí dichos rasgos:

  1. Acoge y obedece a la Palabra de Dios. Preocupados por la acción, que muchas

Entre los males morales de nuestro tiempo, la corrupción aparece como uno de los más detestables. Se ha convertido en clave para discernir al verdadero político que  aspira gobernar a su pueblo, y a todo el que ostente un cierto liderazgo social, cultural y espiritual dentro de la sociedad. Los casos de corrupción que saltan continuamente a la opinión pública ponen de relieve hasta qué punto es frecuente que el hombre se deje corromper por el dinero y qué prestos somos a juzgar y condenar tales comportamientos, que son ciertamente detestables. En la doctrina social de la Iglesia se ha denominado «estructuras de pecado» a las actitudes que se oponen a la voluntad de Dios y al bien del prójimo y que, arraigadas en el pecado personal, llegan a hacerse

Sábado, 10 Septiembre 2016 15:47

Domingo XXIV: La alegría de la salvación

 

            Una sociedad que ha desterrado de su horizonte el sentido del pecado, difícilmente comprenderá el mensaje de las tres parábolas de la misericordia de san Lucas que leemos en el evangelio de hoy. El hombre de hoy es más sensible a los problemas materiales que a los del alma. Nos conmueven las pobrezas, miserias y carencias físicas, pero ¿y las del alma? ¿Nos mueve a compasión el pecado de los demás? ¿Nos preocupa el nuestro? ¿O nos hemos acostumbrado al pecado como algo inevitable, normal, y carente de importancia? Nos parecemos a aquellos personajes del evangelio que llevaron un

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