Sábado, 23 Julio 2016 13:23

DOMINGO XVII: La oración del Señor.

 

Jesús no sólo nos ha dicho que debemos orar, sino que nos ha dejado la mejor oración para dirigirnos a Dios: el Padre Nuestro. La compuso él mismo a petición de los apóstoles y la recitamos dentro de la Eucaristía. Es la oración perfecta: en ella nos dirigimos a Dios con las palabras de Cristo y pedimos lo que realmente necesitamos. En el evangelio de hoy leemos la versión de Lucas, más breve que la de Mateo recitada en la liturgia. Como Lucas es el evangelista de la misericordia, ha puesto el acento en el perdón que debemos otorgar a los demás, a imagen del que recibimos de Dios. Lucas, además, añade algunos consejos para no desanimarnos en la oración. Jesús exhorta a

Sábado, 16 Julio 2016 07:30

Domingo XVI Marta y María

En el evangelio de hoy Jesús es acogido por Marta y María, hermanas de Lázaro, que vivían en Betania, cerca de Jerusalén. Mientras Marta se desvivía por servir a Jesús, María, sentada a sus pies, le escuchaba. Para Lucas, que narra la escena, es la imagen de la perfecta discípula que acoge a su Maestro. Marta se queja a Jesús de que su hermana la haya dejado sola en el servicio, queja comprensible si tenemos en cuenta que en oriente la hospitalidad tiene muchas exigencias. Jesús, en lugar de dar la razón a Marta, le dirige estas palabras que suenan a reproche o advertencia: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sola una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

Viernes, 08 Julio 2016 17:58

Domingo XV «¿Quién es mi prójimo?»

 

            Hay preguntas que son claramente retóricas y buscan justificarnos ante los demás. Es la que plantea el maestro de la ley a Jesús en el evangelio de hoy. Dice Lucas que, «queriendo justificarse» por haber preguntado algo que debería saber —¿cómo alcanzar la vida eterna?—, y habiéndole Jesús mostrado que el camino para lograrla era el amor a Dios y al prójimo, el rabino le hace esta pregunta: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús, en lugar de responder directamente, le cuenta una historia a modo de parábola, conocida como la

Sábado, 02 Julio 2016 07:35

Domingo XIV. La verdadera alegría

La verdadera alegría


 

El hombre tiende a enorgullecerse de sus propias obras. Todos caemos en la autocomplacencia, y nos gusta el incienso del reconocimiento público. Negarlo sería hipocresía. Jesus advierte del peligro de buscar la gloria unos de otros y no la de Dios. Títulos, homenajes, honras humanas, es el modo que tenemos los hombres para pagar servicios, destacar hallazgos, o simplemente dejar constancia de hechos laudables y meritorios. Nada de malo hay en

El Jesús de los evangelios no es siempre el manso predicador de las bienaventuranzas, que las proclama sin exigir su cumplimiento. Las pronuncia para quien quiera escucharlas y acogerlas, como el Maestro que enseña la verdad sabiendo que tiene fuerza por sí misma para abrirse camino entre los hombres. Cuando se trata de seguirlo, Jesús no acepta condiciones, ni tratos de favor, ni componendas. En el evangelio de hoy, tres personas se dirigen a Cristo pidiendo seguirle, y sus respuestas no dejan lugar a dudas sobre la radicalidad del seguimiento. Advierte que los pájaros tienen nido y las zorras madriguera, pero él no tiene lugar donde reclinar la cabeza. A quien le pide tiempo para despedir a su familia, Jesús le dice que quien pone la mano en el arado y mira hacia atrás no vale para el Reino de Dios.

 

Estamos convocados a las urnas el día 26 de Junio. En muchos se ha instalado el desencanto ante el fracaso de la formación del gobierno, la desconfianza en los políticos y cierto escepticismo sobre el futuro. Son actitudes que pueden minar la responsabilidad que tenemos en la construcción de una sociedad mejor, que requiere la participación de todos, no sólo con nuestro voto, sino con el trabajo diario en pro de los valores que defendemos desde nuestra visión sobre el hombre y la sociedad, que todos queremos más justa y solidaria.

            Construir una sociedad humana de verdad

Sábado, 11 Junio 2016 06:27

La santa pecadora

            Decía Ch. Péguy que, en materia de cristianismo, nadie es más experto que el santo y el pecador. Parece una contradicción, pero es así. El santo, el verdadero, no es el que se considera a sí mismo como tal, sino el que se sabe redimido por Cristo. Así se definía el Papa Francisco: «Soy un pecador elegido por el Señor». El pecador, por su parte, es experto en cristianismo porque experimenta el amor de Dios cuando acoge su perdón.

Sábado, 04 Junio 2016 08:33

Muerte y vida

 

            El encuentro de Jesús con la viuda de Naím, cuando ésta se dirigía a enterrar a su único hijo, es una escena que dramatiza de modo sencillo la afirmación de Cristo: Yo soy la Resurrección y la Vida. Escribo con mayúsculas estas últimas palabras porque Jesús no habla de una resurrección y vida para este mundo pasajero, sino para la eternidad. Es decir, Jesús está hablando de sí mismo con categorías divinas. No es un taumaturgo compasivo sin más. Es Dios mismo en acción. El Dios capaz de dar la vida a un muerto y devolvérselo a su madre, como dice el evangelio, no se compadece sólo de aquella pobre viuda, que quedaba sin

Viernes, 27 Mayo 2016 13:04

Amor de los Amores

 

Carta pastoral con motivo de la solemnidad del Corpus

            Cuando la Iglesia habla de caridad se piensa inmediatamente en la institución de Cáritas. Es lógico: la acción caritativa de la Iglesia tiene un prestigio social que supera las fronteras de la misma Iglesia, puesto que, a la hora de practicar la caridad, la Iglesia no distingue entre credos, razas ni otras diferencias sociales. La caridad es universal o no es caridad.

Sábado, 21 Mayo 2016 13:21

Contemplad el rostro de la misericordia

El domingo de la Santísima Trinidad, que este año se celebra el 22 de Mayo, es la Jornada de oración por las comunidades de vida contemplativa. El lema de este año hace referencia al Jubileo de la Misericordia: «Contemplad el rostro de la misericordia». La vida contemplativa en la Iglesia se explica como una llamada a contemplar el rostro de Cristo, en el que brilla la misericordia del Padre.

La vocación a la vida contemplativa no se entiende en una sociedad y cultura como la actual caracterizadas por una crisis profunda de la interioridad y por un activismo que impide al hombre valorar el silencio, la soledad y la verdadera acción del Espíritu que habita en nosotros. El hombre,

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