Secretariado de Medios

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De todas las imágenes que Jesús utiliza para describir la relación entre él y los suyos, quizás la de la vid sea la más sugerente y, aunque nos remita al ámbito de la naturaleza, la más personalista. Tiene como trasfondo la imagen de la viña, cantada por Isaías, que presenta a Dios cuidando de Israel como hace un agricultor con su viña. Este la rodea con una cerca para librarla de alimañas, la descanta y la abona para que produzca buenos frutos. El desencanto del agricultor —el de Dios— sucede cuando, en lugar de dulces racimos, da agrazones.

La diferencia con el relato de Juan es que Jesús ocupa el lugar de Israel: él es la vid. Todo el amor de Dios se personaliza en él. Toda la vida procede de él. Toda la actividad viene de propia vitalidad. Los discípulos son sus sarmientos. Su vocación es «permanecer» en Jesús para dar fruto. Y el Padre, como buen labrador, los poda —es decir, los limpia— para que den más fruto. Toda la voluntad del Padre se concreta en que den fruto abundante. Con esto el Padre recibe gloria, es decir, es alabado por quienes contemplan la vida de los cristianos.

Esta relación entre Jesús y los suyos presenta la vida cristiana en su cualidad más esencial: la unión con Cristo. Una unión vital: entre Jesús y los suyos corre la misma savia vivificadora. Es una unión de naturaleza moral: los frutos son la justicia, la verdad, la paz y la misericordia. Es una unión que define el futuro de los sarmientos. La imagen del fuego escatológico representa el juicio de Dios que aparta de sí a los sarmientos secos. Seguramente esta imagen pudo venirle a Jesús de las hogueras que se hacían en el torrente de Hinón —de donde viene la palabra gehenna— para quemar las ramas y hojas secas que los agricultores apiñaban en montones para ser quemados. Dios cortará a los sarmientos secos e infecundos y los entregará al fuego. La fuerza de esta imagen solo se comprende si tenemos en cuenta la gracia que conlleva la unión con Cristo.

Desde esta perspectiva, el cristianismo es la expansión de la vida de Cristo en quienes, gracias al bautismo, nos hemos convertido en miembros suyos. Supone, por tanto, una transformación ontológica en quienes por pura gracia somos pertenencia de Cristo. Y, por tanto, herederos de sus bienes, como dice san Pablo. Esta concepción de la vida cristiana afecta a toda nuestra vida personal que tiene en Cristo su fundamento existencial, moral y escatológico. Para entender bien esta última palabra, hay que recordar que eschaton significa no solo lo último, sino lo definitivo e inmutable que sucede ya en Cristo, revelación definitiva de Dios en la historia de los hombres. Jesús, en cuanto Cristo, es el eschaton de Dios: el culmen de su revelación y lo que da plenitud a la historia de los hombres. Por eso, su persona, por ser quien es, se convierte en el Juicio que tiene la última palabra sobre el destino de los hombres en la medida en que estos se posicionen a favor o en contra de él de modo libre y consciente. Se explica, pues, que Jesús reclame para sí esta potestad de juzgar recibida de su Padre.

La seriedad que supone, por tanto, el hecho de ser cristiano solo se aprecia debidamente desde la categoría de «permanecer en él», según dice la alegoría de la vid y los sarmientos. Permanecer en Jesús, en su amor y en sus palabras es la vocación propia de cristiano. Esto es una gracia recibida en el bautismo, que no puede reducirse a un nivel meramente moral. Se trata de un nuevo nacimiento, una creación nueva, que sucede por amor libre y gratuito de Dios. Basta mirar la naturaleza para descubrir que los racimos de la vid dan por sí mismos razón del secreto de su belleza y abundancia. Son consecuencia que la vid que los nutre.

+ César Franco
Obispo de Segovia

todos henar

 

El 8 de agosto de 2021 es una fecha que Cuéllar, y toda la Diócesis, tiene marcada en rojo en el calendario pastoral. Ese día se abrirán las puertas del Santuario de El Henar dando inicio al Año Jubilar Henarense. Un acontecimiento que llena de júbilo —valga la redundancia— a toda la provincia, y cuyos primeros detalles se han dado a conocer esta mañana en el claustro del santuario cuellarano.

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El Obispo de Segovia, Mons. César Franco, ha comentado la línea maestra de la carta pastoral que ha escrito con motivo de la celebración de este año tan especial. El prelado define en su texto la devoción mariana en este santuario como «seña de identidad de la Diócesis y lugar privilegiado de piedad mariana en Castilla y León». Por ello, ha recordado que todos los actos convocados, religiosos y culturales, tienen el fin de «transmitir a la sociedad que la fe y la vida se relacionan en perfecta armonía y contribuyen a que la alegría sea plena». Finalmente, ha a peregrinar hasta El Henar con «fe y desprendimiento de todo lo que impide caminar con ligereza», deseando que este Año Jubilar «convierta esta región tan querida en foco de peregrinación y sepamos transmitir la alegría de que la Iglesia peregrina de la mano de Cristo».

 

MI MADRE Y MIS HERMANOS

El rector del Santuario de la Virgen de El Henar, D. Carlos Miguel García Nieto, ha sido el encargado de desgranar el significado del lema elegido para este Año Jubilar: «Mi Madre y mis hermanos». El rector ha comenzado haciendo alusión a las palabras de Jesucristo cuando le preguntan quiénes son su madre y sus hermanos: «los que escuchan la Palabra, la cumplen y la viven», ha dicho. Por ello, ha querido subrayar que desde El Henar «queremos que todos los que acudan encuentren aquí una comunidad de hermanos» en la que reafirmar la alegría, la fe y la misericordia.Carlos Miguel Henar

Asimismo, García Nieto ha destacado que «todos van a tener en El Henar su casa», porque el hogar de una Madre es el de sus hijos. Un lugar donde acudir a reencontrarse con las raíces cristianas en un Año Jubilar que espera «insufle nuevos ánimos
a todos aquellos que se acerquen físicamente o a través de las redes sociales y los medios de comunicación».

Consciente de la situación sanitaria en la que nos encontramos, el rector del santuario ha afirmado que «la seguridad de las personas es prioritaria», por lo que estará garantizada siguiendo las normas que estimen las autoridades sanitarias. En este sentido, cada acto cuenta con un plan alternativo por si no pudiera desarrollarse según lo previsto. En cuanto a las instalaciones, ha revelado que siguen en contacto con todas las administraciones para adecuar el espacio a esta celebración. Así, se encuentran a la espera de recibir la licencia municipal para emprender las obras en la bóveda de la sacristía, actuación que ha calificado de «urgentísima».

Agradeciendo a la Diócesis de Segovia su «esfuerzo sobrehumano» para ayudar a acondicionar el santuario y su entorno, Carlos Miguel ha afirmado que su objetivo está en recuperar para Cuéllar, la Diócesis y toda la Comunidad de Villa y Tierra, la repercusión que tuvo en la zona la exposición de las Edades del Hombre.

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Por su parte, Sonia Martín Quijada, diseñadora del logotipo identificativo de este acontecimiento, ha comentado su simbolismo. Con la imagen en el recuerdo del azulejo de la Virgen, Sonia ha revelado que su objetivo es acercar esta imagen mariana a quien la conoce, y a quien no. Una representación donde «nada es casual» con tres puntos esenciales: la madre, el niño y el milagro.

Con la corona, réplica de la original, ha querido representar que la Virgen es reina del pueblo y Madre de Dios. Una imagen con manto rojo, del mismo color que el que la Virgen del Henar lleva en la procesión de su día grande, aunque diferente al rojo encarnado del manto del Niño, réplica del color de la talla románica. En el logotipo también está representado el milagro que se atribuye a esta advocación mariana: que dice que se apareció a un pastor al que le dijo que la desenterrara del lugar donde se encontraba, del que manó agua milagrosa. Ese lugar es hoy la ‘fuente del cirio’, representado en el logotipo por tres gotas de agua dejando que «el pastor seamos cada uno de nosotros, que vemos a la Virgen y reconocemos en ella la madre, el niño y el milagro».belen henarweb

Igualmente, la diseñadora ha detallado los aspectos clave del cartel, en el que además del logotipo encontramos representados por líneas todos los caminos desde los que se puede llegar a El Henar. Unas líneas que no son continuas, «porque a lo largo de la vida hay piedras que saltar, pero el encuentro de todas ellas está en el nudo, en este Jubileo». Cartel en el que también aparece un cirio y varias llamas como símbolo de luz, representando esa idea de que quien acuda al Henar volverá y lo contará, «llenando de fe y esperanza esos caminos que son de ida y vuelta».

De otro lado, Belén Escudero de Benito, de la Asociación ‘Virgen del Henar’, ha desvelado los detalles de un pañuelo conmemorativo de este Año Jubilar, disponible para su venta en la tienda del santuario y que es de un «azul Inmaculada» en el que está bordado el logotipo de la celebración. Asimismo, ha asegurado que están trabajando en un dulce para de este Año Jubilar que posteriormente pueda quedar instaurado como dulce típico del santuario.

 

CELEBRACIONES

Desde el mes de agosto de este año, y hasta septiembre de 2022, ya hay previstos una serie de actos que buscan, esencialmente, potenciar la devoción mariana en este icónico santuario de la Diócesis. Las grandes celebraciones serán la apertura del Jubileo el 8 de agosto y la fiesta del Henar el 19 de septiembre, ambas en 2021. A estas dos hay que sumar el 50 aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen el 25 de junio de 2022, año en que también tendrá lugar un jubileo de los jóvenes con vigilia y concierto —el 16 de julio— y la fiesta del Henar, con la clausura del Año Jubilar el 18 de septiembre.

Conferencias sobre diferentes temáticas —historia, folklore, arte, ecología, cuaresma, indumentaria tradicional—, exposiciones, conciertos y eventos como una exhibición de la Guardia Civil y la Guardia Real o la peregrinación juvenil desde toda la Comunidad completan un cartel de actividades con el que atraer a fieles y devotos de toda la geografía española.

 

AÑO JUBILAR HENARENSE

logo jubileo 2022El Año Jubilar Henarense fue concedido por la Santa Sede el pasado 23 de octubre de 2020 como respuesta a la petición cursada por el Obispo de Segovia. Este Año Jubilar surge como respuesta a la conmemoración del IV Centenario de la concesión pontificia de la fiesta de Nuestra Señora de El Henar —en virtud del breve pontificio de 9 de agosto de 1621 de Gregorio XV—. Una celebración a la que se suma la conmemoración del L Aniversario de la Coronación Canónica de la imagen de la Virgen, que tuvo lugar el 25 de junio de 1972.

La celebración de este jubileo es una ocasión de renovación interior, además de revertir de forma positiva en la zona, generando espacios de encuentro, inversión y riqueza. Igualmente, puede servir de incentivo para una Castilla vaciada que encuentre en su camino hacia Cuéllar y El Henar una vía de reclamo para fomentar sus diferentes localidades.

La Diócesis de Segovia se ha involucrado de lleno en este evento. Por ello, el Santuario de El Henar y los actos que se celebren en torno a la Virgen serán un espejo donde Cuéllar, la Diócesis, Segovia y Castilla y León proyecten su mejor imagen, cuidando del emblema espiritual-mariano de la región.

 

 

 

 

convenio diputación

 

El vicario general de la Diócesis de Segovia, D. Ángel Galindo García, y el presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel de Vicente, han firmado un convenio de colaboración con el objetivo de conservar el patrimonio cultural de los pueblos de la provincia. En virtud de este acuerdo, ambas instituciones destinarán 300.000 euros, financiados a partes iguales, a la restauración, conservación y reparación de varios templos de la provincia.

Las actuaciones de conservación y reparación atenderán a criterios de gravedad, urgencia y necesidad de estas, teniendo también en cuenta las aportaciones económicas que pudieran realizar tanto las parroquias como los ayuntamientos de los municipios donde se vayan a acometer dichos trabajos.

Don Ángel Galindo ha mostrado su agradecimiento a la Diputación por esta colaboración, y manifiesta su satisfacción porque el convenio tiene «muchos efectos positivos en la conservación del patrimonio religioso de la provincia». Asimismo, ha destacado la importancia de «conservar y embellecer los templos» tanto para las localidades que albergan los templos, como para que «la gente que acuda a los pueblos pueda admirar la belleza de las iglesias».

Por su parte, el delegado diocesano de Patrimonio, D. Alberto Espinosa, ha asegurado que esta firma hace posible la alianza entre Obispado, Diputación, ayuntamientos y parroquias con el objetivo de «promover que los pueblos no se deshabiten fomentando sus raíces, porque de lo que más orgullosos están es de sus iglesias».

Miguel Ángel de Vicente ha valorado la renovación de este acuerdo porque «el eclesiástico es un patrimonio que está ahí, dando valor a nuestros pueblos, y sería una irresponsabilidad por nuestra parte dejarlo morir». En este sentido, De Vicente se ha congratulado de que «este año se haya podido aumentar la aportación con respecto al pasado ejercicio porque es una demanda que se nos traslada desde los pueblos».

EXPERIENCIA POSITIVA

Este acuerdo suscrito entre Obispado y Diputación pone de manifiesto la intención de seguir una línea de cooperación institucional, teniendo en cuenta la experiencia positiva de años anteriores en los que se suscribieron convenios similares entre ambas partes.

Con este convenio, y el aumento de 60.000 euros en la financiación respecto al suscrito el pasado año, se pone de relieve la preocupación de la Iglesia y la Administración por conservar esos templos que, aunque no estén catalogados oficialmente como monumentos, forman parte del patrimonio arquitectónico del medio rural.

Grado del Pico, Castroserna de Abajo, Aldehuela del Codonal, Fuenterebollo y Villoslada fueron las cinco localidades en cuyas iglesias parroquiales se llevaron a cabo labores de restauración y reparación en sus estructuras y cubiertas el año pasado.

 

La imagen del buen pastor, que da nombre al cuarto domingo de Pascua, comporta una idea fundamental para entender por qué Cristo se aplica a sí mismo este título tan entrañable: Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. En contraste con los ladrones, salteadores y bandidos, Jesús no sólo cuida del rebaño, sino que, cuando llega el lobo, da la vida por el rebaño. Jesús insiste en que este gesto, el de amar y morir, nace de su soberana libertad. E insiste de forma inequívoca: «Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre» (Jn 10,18).

Llama la atención, frente a esta claridad evangélica, que algunos exegetas expliquen la muerte de Cristo como algo inesperado para él, de forma que no tuvo más remedio que aceptar el desenlace de la muerte. Es obvio que, en la muerte de Jesús, han intervenido factores religiosos y políticos que provocaron su muerte. Esto no quita para que previera su muerte y la asumiera con entera libertad. De esto se trata en la imagen del buen pastor, sobre la que un investigador de la talla de A. Wikenhauser dice: «Este rasgo de la figura del pastor no proviene ni del Antiguo Testamento ni de las fuentes extrabíblicas; ni aparece siquiera en los sinópticos. Su origen no tiene otra explicación que el hecho mismo de la entrega que Jesús hizo de su vida sobre la cruz». Jesús fue consciente de que su enseñanza y su actuación le conducirían a la muerte, que aceptó con absoluta libertad como encargo recibido del Padre. Por eso, en las plegarias eucarísticas se subraya, antes de la consagración, que su pasión fue «voluntariamente aceptada». Dicho con otras palabras: en su amor a los suyos hasta la muerte, Cristo ha mostrado su libertad de amar y de morir. Este dato es esencial para entender el dogma cristológico. Así lo confesó también ante el procurador Poncio Pilato cuando este le advierte que tiene autoridad para condenarlo. La réplica de Jesús es contundente: «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto» (Jn 19,11).

Hay otra afirmación de Jesús que conviene comentar para entender su misión y la de la Iglesia. Es la siguiente: «Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor» (Jn 10,16). Muchos cristianos y no cristianos no entienden que la Iglesia deba llevar el Evangelio a todos los hombres. Consideran esta tarea como una especie de «colonización cristiana» de las diferentes culturas y pueblos. ¿No sería mejor —se preguntan— que los hombres siguieran sus propios caminos de salvación, que, en la providencia de Dios, pueden conducirle a él? Este planteamiento haría inútil, en primer lugar, la encarnación del Hijo de Dios, que ha venido precisamente a revelar el camino hacia el Padre. Aunque el hombre pueda salvarse por caminos que solo Dios conoce, éste ha querido revelarse en su Hijo para manifestar su amor a los hombres de una manera que ninguna mente humana hubiera sospechado. Por eso dice Jesús que el Padre le ha enviado a congregar a todos los hombres en un solo rebaño bajo un solo pastor. Por otra parte, el cristianismo se presenta como una oferta de libertad. La fe se propone, no se impone. Pero iría contra la universalidad de la fe y contra la fraternidad universal de los hombres privarles del conocimiento de lo acontecido en Cristo —la salvación eterna— y, en último término, dejaría a los hombres huérfanos del amor y de la compañía de quien nos ama hasta dar la vida por nosotros. Como decía san Juan Pablo II, Cristo es un derecho de los pueblos y de cada hombre.

+ César Franco
Obispo de Segovia.

Miércoles, 21 Abril 2021 07:24

ENERO A MARZO DE 2021

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El relato de la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús es uno de los pasajes más conmovedores de los evangelios. Y también de las más actuales. Los peregrinos —representación del homo viator— somos los hombres en busca de certezas y calor de hogar. Los discípulos se alejan de Jerusalén porque consideran invento de mujeres el anuncio de la resurrección. Se alejan de la casa universal para ir a la propia. Caminan entristecidos. Conversan sobre lo sucedido utilizando, sin embargo, un lenguaje de creyentes. Pero su esperanza se ha desfondado.

La presencia de Jesús, que se une a ellos en el camino con total normalidad, no les alerta sobre su identidad. Jesús se interesa por la conversación que se traen y entra de lleno en el asunto, calificándoles de «necios y torpes». Ellos, que han definido a Jesús como «profeta poderoso en obras y palabras», reciben de Cristo el reproche de no creer en las profecías sobre su destino de muerte y gloria. Y, después de una catequesis que explica cómo se han cumplido en sí mismo, «simuló seguir adelante» cuando llegaron a su aldea. El fuego de su palabra había prendido en el corazón de los discípulos y no querían que se apagara. Le invitaron a quedarse con ellos porque caía la noche.
Casi como un relámpago, el gesto de la «fracción del pan» desveló la identidad de Jesús resucitado al tiempo que desaparecía de su presencia. Jesús estaba vivo. Y sacudidos por este descubrimiento, volvieron a la casa madre de Jerusalén, donde los Once también certificaron que Jesús había resucitado y se había aparecido a Simón Pedro. Si hubieran permanecido en Jerusalén, los de Emaús habrían evitado el viaje de ida y vuelta, pero no habrían sido testigos de la «fracción del pan» que les abrió los ojos.

¿Por qué este texto sigue siendo actual? Creo que muchos cristianos, si son sinceros, pueden reconocerse fácilmente en los de Emaús: peregrinan —es decir, viven (¿vivimos?)— con aire entristecido; creen, pero sin convicciones profundas que convierten la fe en un fuego ardiente; se descuelgan de la Iglesia católica para replegarse en el ámbito de su privacidad y de sus ideas personales sobre Cristo; participan en la Eucaristía, pero no descubren al Resucitado con toda su potencia. En resumen, viven entre la fe y la duda, entre la esperanza y el desaliento. Hace años, un profesor de Teología Pastoral de Viena, Paul Zulhener, sintetizaba la situación de la iglesia actual con esta radical paradoja: ateísmo eclesial. No olvidemos que san Juan Pablo II afirmaba que la Iglesia padecía en su interior una profunda crisis de fe. Como los de Emaús.

Jesús es un maestro excepcional para superar las crisis de fe. Aun sin ser reconocido, va siempre de camino con el hombre. Se interesa por él, por las cuestiones que le inquietan, por sus conversaciones, que en ocasiones son soliloquios internos. Y si encuentra un resquicio en el alma, se cuela por él para avivar la llama de la fe. Y lo hace con la única palabra capaz de generar luz y certeza: la Palabra de Dios que es, al mismo tiempo, palabra de profetas, y, por supuesto, palabra de Jesús. Cuando los corazones están al rojo vivo y arden de pasión por la verdad eterna, entonces se sienta a la mesa —lo hace cada domingo en una cita inaplazable— y parte para nosotros el pan. Por eso, algunas apariciones terminan en una comida que evoca la Eucaristía. Es en la Eucaristía donde la presencia de Cristo se convierte en el signo de que está vivo y convoca a la Iglesia a festejar su presencia hasta el fin del mundo. Esto ocurre cada domingo, como en los orígenes del cristianismo. ¿Qué nos pasa entonces para que parezcamos peregrinos sin meta y sin esperanza?

+ César Franco
Obispo de Segovia.

Martes, 13 Abril 2021 10:58

NOMBRAMIENTOS EN LA DIÓCESIS

nombramientos

 

Monseñor Cesar A. Franco Martínez, Obispo de Segovia, ha realizado en los últimos días una serie de nombramientos en la organización diocesana que ponemos en su conocimiento y son los siguientes:

 

CAPELLANÍAS 

• Rvdo. D. Edmond Ngwe, nuevo capellán del Hospital de la Misericordia-Recoletas y de las Misioneras Concepcionistas de la Enseñanza.
• Rvdo. D. Juan Antonio Muñoz Bullón, capellán adjunto de las Hermanitas de los Pobres.

 

ARCIPRESTAZGO COCA-SANTA MARÍA

• Rvdo. D. Slawomir Harasimowicz, nuevo arcipreste de Coca-Santamaría. Nuevo párroco de la UPA de Santa María la Real de Nieva, que incluye las localidades de Santa María la Real de Nieva, Tabladillo, Pascuales, Ortigosa del Pestaño, Pinilla Ambroz, Villoslada, Balisa, Ochando y Nieva. Nuevo párroco de Bernardos, Migueláñez, Miguel Ibáñez, Domingo García y Armuña. 

    *Rvdo. D. Jean Damascene Ndayisisenga, continúa siendo vicario parroquial de la Unidad Parroquial de Santa María la Real de Nieva (Santa María la Real de Nieva, Nieva, Ochando, Tabladillo, Pascuales, Ortigosa del Pestaño, Pinilla Ambroz, Villoslada y Balisa).

    *Rvdo. D. Deogratias Rulindamanywa, continúa siendo vicario parroquial de Bernardos, Migueláñez, Miguel Ibañez, Domingo Garcia Bernardos, Migueláñez, Miguel Ibañez, Domingo Garcia y Armuña.

 

carcel segovia

 

Con la finalidad de promover y facilitar las labores de ámbito social y cultural, el vicario general de la Diócesis de Segovia, D. Ángel Galindo, ha rubricado un convenio con el secretario general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, D. Ángel Luis Ortiz. En virtud de este, ambas instituciones se comprometen a colaborar en el cumplimiento de penas de trabajos en beneficio de la comunidad impuestas en la provincia de Segovia.

Comenzado su periodo de vigencia tras la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) con fecha 7 de abril, el Obispado se compromete a habilitar un número determinado de puestos laborales, y a impartir los conocimientos necesarios para cumplir con la actividad a desempeñar por los penados, así como a facilitar el material necesario para realizar la tarea encomendada.

El desempeño de estos trabajos no supondrá el recibo de remuneración alguna, ni tendrán impacto negativo en los puestos existentes y futuros del Obispado de Segovia, desde donde se realizará el seguimiento de los trabajos y se dará debida cuenta a Instituciones Penitenciarias.

Don Jesús Cano, capellán del Centro Penitenciario de Segovia, será el encargado de gestionar este proyecto por parte del Obispado, un plan abierto a toda la Diócesis. Por el momento, ya se han puesto al servicio del programa la biblioteca del Obispado y la Catedral, y se ha dado cuenta a los nueve arciprestazgos para que puedan establecer otras ofertas de espacios donde los penados puedan cumplir con los trabajos comunitarios.

Con este convenio la Diócesis de Segovia da muestra de su interés por la integración de las personas y pone de relieve su faceta más social dentro de su misión evangelizadora.

 

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D Cesar Fuencisla

 

Tras permanecer poco más de una semana ingresado, y superar el proceso febril por el que se requirió su hospitalización, Monseñor César Franco ha recibido el alta y ya se encuentra en Segovia.

El Obispo de la Diócesis retomará su agenda y su labor pastoral en los próximos días, agradeciendo a representantes institucionales, medios de comunicación, sacerdotes y feligreses la preocupación por su estado de salud y las oraciones por su recuperación.

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