Jueves, 10 Enero 2019 11:43

Cristiano viene de Cristo

Desde niño, Jesús se había acostumbrado a asistir con María y José al culto de la sinagoga. En Nazaret se había criado, y allí se había iniciado en la liturgia sinagogal. Los salmos y las lecturas le eran familiares y seguramente esperaba el momento de explicar públicamente las Escrituras. Ese día llegó cuando, ya adulto, entró en la sinagoga de su pueblo y le invitaron a hacerlo. Jesús tomó el pergamino de las Escrituras, lo desenrolló y leyó el famoso pasaje de Isaías que presenta al Siervo de Dios diciendo: «El Espíritu de Dios está sobre mí porque él me ha ungido».
La ocasión era única para presentarse al pueblo que le escuchaba. La escena parece una presentación de sus cartas credenciales como Siervo y Mesías de Dios. El texto de Isaías proclama la misión que le espera: «Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el

Lunes, 24 Diciembre 2018 18:07

La familia de Jesús

 

            La Encarnación del Hijo de Dios y su nacimiento de María es el misterio que inicia su existencia humana y da sentido a todos los misterios de su vida, que, en apariencia, es la de un hombre normal, como dice Pablo a los filipenses. Al hablar de apariencia, no queremos decir que Jesucristo apareciera como hombre sin serlo en realidad. Tal interpretación es una de las primeras herejías cristianas denominada docetismo. La Iglesia confiesa que Jesús es verdadero hombre. Su existencia fue realmente humana y no mera apariencia. La gente, sin embargo, desconocía el misterio que se escondía en su persona, aunque percibiera en él una realidad que trascendía su ser de hombre. Por eso se preguntaban con frecuencia: ¿Quién es éste? ¿De dónde le viene su poder? ¿Con qué autoridad actúa? Los estudiosos modernos, para responder a estas preguntas, hablan de conciencia divina de

Lunes, 24 Diciembre 2018 09:28

Una visita inmerecida IV D. Adviento 2018

 El evangelio de este último domingo de Adviento es posiblemente uno de los más entrañables que contienen los cuatro evangelios. Está cargado de simbolismo, ternura y enseñanza. Describe la esencia del evangelio: la salvación en acto. Dos mujeres que se saludan y abrazan. Las dos están encinta de forma milagrosa. Dios las ha mirado con benevolencia y compasión. A Isabel, porque, siendo anciana como su marido, le quita la deshonra bíblica de la esterilidad. Será madre en la vejez. A María, porque, mediante la acción del Espíritu, ha concebido al Hijo de Dios y Mesías de Israel. El mayor orgullo que podía soñar una mujer israelita. Isabel será la madre del Precursor; María, la madre del Esperado de las naciones.

            La escena trascurre en las montañas de Ein Karem, cuando María llega a casa de su pariente para ayudarle en su tiempo de preñez. María sabe, por el anuncio del ángel, que

A medida que se acerca la Navidad, la Iglesia intensifica su llamada a la alegría. El cristianismo es Buena Noticia. Eso significa la palabra evangelio. El Papa Francisco dedicó su primera exhortación apostólica a la alegría del evangelio para que nunca nos dejemos vencer por la tristeza. En la liturgia del tercer domingo de Adviento, el apóstol Pablo nos insiste así: «Alegraos siempre en el Señor, os lo repito, alegraos» (Flp 4,4). Comentando esta carta del apóstol, un gran biblista alemán, H. Schlier, sintetizaba así su contenido: «Ser cristiano quiere decir alegría».
¿Por qué este empeño en vivir alegres? ¿Podemos vivir así cuando tanta gente padece hambrunas, guerras y odios ancestrales, y soporta una pobreza inhumana? ¿Es posible vivir la alegría en un escenario tan desolador? ¿No resulta en ocasiones la alegría una especia de bofetada a quienes no pueden sonreír ante su destino? Una vez más nos enfrentamos con el problema del mal en el mundo

Lunes, 10 Diciembre 2018 08:10

Dios en la historia. D. II. Adviento.

 

De los cuatro evangelistas, Lucas se distingue por escribir su evangelio como si se tratara de un historiador. Presta especial atención, como dice en el prólogo, a recoger los datos que le aportan los testigos oculares de lo que ha dicho y hecho Jesús, ordenarlos y presentarlos de forma que el cristianismo no aparezca como una enseñanza desencarnada de la historia. Para Lucas, la historia es el lugar donde se cruzan los caminos de Dios y del hombre. Es una encrucijada perfecta para que, en el momento oportuno, Dios se haga presente. Así aparece en el evangelio de este domingo de Adviento, cuando presenta a Juan Bautista, precursor de Jesús. En un párrafo solemne que recuerda los anales de su tiempo, dice así: «En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás,

Jueves, 29 Noviembre 2018 11:44

Estad siempre despiertos. Domingo I Adviento

Estad siempre despiertos»

La Iglesia comienza su año litúrgico bajo el dinamismo de la esperanza. El Adviento impregna de esperanza nuestra vida. Jesús nos invita a esperar. Lo hace con imágenes expresivas: «No se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida… Estad siempre despiertos». Sabe que el hombre puede caer en el sueño espiritual, que conduce a la muerte de la esperanza en algo que va más allá de lo que le aferra a esta vida: el vicio, la bebida, los agobios mundanos. Quien deja de esperar se desespera. La muerte tiene el camino abierto para anidarse en él.
El hombre no puede vivir sin esperanza. Necesita confiar en que la felicidad puede estar al alcance de la mano. Aspira a un mundo más justo y fraterno y lucha por conseguirlo, aunque se tope con su propia impotencia y los límites de los demás. Un mundo sin esperanza es un mundo inhabitable, inhumano. Pero si lo pensamos bien, en la entraña de la esperanza está siempre

Jueves, 22 Noviembre 2018 07:47

Cristo Rey. Domingo XXXIV.T.O

Cristo Rey:
Entre la esperanza y el juicio

El año litúrgico se clausura con la solemnidad de Cristo Juez. La Iglesia nos invita a mirar con seriedad hacia el futuro, conscientes de que un día seremos juzgados ante Cristo. En la construcción de los templos cristianos se solía representar en la parte oriental la venida de Cristo Rey, como el sol que viene de lo alto, anuncio de esperanza, y en la parte occidental el Juicio final, como invitación a la responsabilidad que espolea al cristiano a vivir atento a la rectitud de sus obras. Este juicio último alcanzó, por la fascinación que ejercía en los artistas, aspectos sombríos y amenazadores que desplazaron el matiz esperanzador que comporta también la venida del Señor. Es difícil separar ambos aspectos de la venida de Cristo, en la carne y en la gloria. Esperanza y temor son dos caras del juicio último, que, como aparece en dramáticas expresiones artísticas, establecerá

Domingo, 18 Noviembre 2018 09:51

Domingo XXXIII T.O.

«El pobre gritó y el Señor le escuchó»
(II Jornada Mundial de los pobres)

Celebramos este domingo la II Jornada Mundial de los pobres, establecida por el Papa Francisco el año pasado. En su mensaje para este día, dice que «pretende ser una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de cualquier lugar para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío. Probablemente es como una gota de agua en el desierto de la pobreza; y sin embargo puede ser un signo de cercanía para cuantos pasan necesidad, para que sientan la presencia activa de un hermano o una hermana. Lo que no necesitan los pobres es un acto de delegación, sino el compromiso personal de aquellos que escuchan su clamor».
Es obvio que el problema de la pobreza en el mundo no se arregla con una Jornada anual. El Papa habla de «pequeña respuesta» para que los pobres no piensen que su grito se ha

Domingo, 11 Noviembre 2018 19:47

Domingo XXXII T.O.

El valor de dos céntimos

En tiempos de Jesús existía en el templo de Jerusalén el gazofilacio del templo, con tres buzones en forma de trompeta invertida, colocado en el muro del atrio de las mujeres donde se echaban las limosnas para el culto. El evangelio de hoy cuenta que Jesús estaba sentado frente a este lugar y observaba lo que hacia la gente. Dice san Marcos que «muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas. Llamando a sus discípulos, les dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de los que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir» (Mc 12, 42-44).
Esta conmovedora escena es algo más que un relato edificante. Manifiesta el corazón del verdadero sentido del culto a Dios. Es sabido que las viudas en Israel estaban condenadas a la marginación y a la pobreza, vivían únicamente de lo que les

 

El domingo pasado el Papa Francisco clausuraba el sínodo sobre los jóvenes. El documento final, con las proposiciones de los padres sinodales, ha sido entregado al Papa para que, según su criterio, lo convierta en una exhortación postsinodal o lo sancione con su autoridad en el modo que considere oportuno.
Al final de la asamblea sinodal, el Papa improvisó un breve discurso que apenas ha sido comentado a pesar de decir que era «dos pequeñas cosas que me importan mucho». En primer lugar, dijo que «el Sínodo no es un Parlamento, sino un espacio protegido para que actúe el Espíritu Santo». El Papa sabe que existe una mentalidad sobre la Iglesia que pretende asimilarla a las estructuras de gobierno de las naciones que suelen contar con un parlamento. La Iglesia no es así. Se reúne en sínodo para dejar actuar al Espíritu. Por eso, dijo expresamente: «No olvidemos esto: ha sido el Espíritu el que ha trabajado aquí». Y añadió que el resultado

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