Secretariado de Medios

Secretariado de Medios

El relato de la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús es uno de los pasajes más conmovedores de los evangelios. Y también de las más actuales. Los peregrinos —representación del homo viator— somos los hombres en busca de certezas y calor de hogar. Los discípulos se alejan de Jerusalén porque consideran invento de mujeres el anuncio de la resurrección. Se alejan de la casa universal para ir a la propia. Caminan entristecidos. Conversan sobre lo sucedido utilizando, sin embargo, un lenguaje de creyentes. Pero su esperanza se ha desfondado.

La presencia de Jesús, que se une a ellos en el camino con total normalidad, no les alerta sobre su identidad. Jesús se interesa por la conversación que se traen y entra de lleno en el asunto, calificándoles de «necios y torpes». Ellos, que han definido a Jesús como «profeta poderoso en obras y palabras», reciben de Cristo el reproche de no creer en las profecías sobre su destino de muerte y gloria. Y, después de una catequesis que explica cómo se han cumplido en sí mismo, «simuló seguir adelante» cuando llegaron a su aldea. El fuego de su palabra había prendido en el corazón de los discípulos y no querían que se apagara. Le invitaron a quedarse con ellos porque caía la noche.
Casi como un relámpago, el gesto de la «fracción del pan» desveló la identidad de Jesús resucitado al tiempo que desaparecía de su presencia. Jesús estaba vivo. Y sacudidos por este descubrimiento, volvieron a la casa madre de Jerusalén, donde los Once también certificaron que Jesús había resucitado y se había aparecido a Simón Pedro. Si hubieran permanecido en Jerusalén, los de Emaús habrían evitado el viaje de ida y vuelta, pero no habrían sido testigos de la «fracción del pan» que les abrió los ojos.

¿Por qué este texto sigue siendo actual? Creo que muchos cristianos, si son sinceros, pueden reconocerse fácilmente en los de Emaús: peregrinan —es decir, viven (¿vivimos?)— con aire entristecido; creen, pero sin convicciones profundas que convierten la fe en un fuego ardiente; se descuelgan de la Iglesia católica para replegarse en el ámbito de su privacidad y de sus ideas personales sobre Cristo; participan en la Eucaristía, pero no descubren al Resucitado con toda su potencia. En resumen, viven entre la fe y la duda, entre la esperanza y el desaliento. Hace años, un profesor de Teología Pastoral de Viena, Paul Zulhener, sintetizaba la situación de la iglesia actual con esta radical paradoja: ateísmo eclesial. No olvidemos que san Juan Pablo II afirmaba que la Iglesia padecía en su interior una profunda crisis de fe. Como los de Emaús.

Jesús es un maestro excepcional para superar las crisis de fe. Aun sin ser reconocido, va siempre de camino con el hombre. Se interesa por él, por las cuestiones que le inquietan, por sus conversaciones, que en ocasiones son soliloquios internos. Y si encuentra un resquicio en el alma, se cuela por él para avivar la llama de la fe. Y lo hace con la única palabra capaz de generar luz y certeza: la Palabra de Dios que es, al mismo tiempo, palabra de profetas, y, por supuesto, palabra de Jesús. Cuando los corazones están al rojo vivo y arden de pasión por la verdad eterna, entonces se sienta a la mesa —lo hace cada domingo en una cita inaplazable— y parte para nosotros el pan. Por eso, algunas apariciones terminan en una comida que evoca la Eucaristía. Es en la Eucaristía donde la presencia de Cristo se convierte en el signo de que está vivo y convoca a la Iglesia a festejar su presencia hasta el fin del mundo. Esto ocurre cada domingo, como en los orígenes del cristianismo. ¿Qué nos pasa entonces para que parezcamos peregrinos sin meta y sin esperanza?

+ César Franco
Obispo de Segovia.

Martes, 13 Abril 2021 10:58

NOMBRAMIENTOS EN LA DIÓCESIS

nombramientos

 

Monseñor Cesar A. Franco Martínez, Obispo de Segovia, ha realizado en los últimos días una serie de nombramientos en la organización diocesana que ponemos en su conocimiento y son los siguientes:

 

CAPELLANÍAS 

• Rvdo. D. Edmond Ngwe, nuevo capellán del Hospital de la Misericordia-Recoletas y de las Misioneras Concepcionistas de la Enseñanza.
• Rvdo. D. Juan Antonio Muñoz Bullón, capellán adjunto de las Hermanitas de los Pobres.

 

ARCIPRESTAZGO COCA-SANTA MARÍA

• Rvdo. D. Slawomir Harasimowicz, nuevo arcipreste de Coca-Santamaría. Nuevo párroco de la UPA de Santa María la Real de Nieva, que incluye las localidades de Santa María la Real de Nieva, Tabladillo, Pascuales, Ortigosa del Pestaño, Pinilla Ambroz, Villoslada, Balisa, Ochando y Nieva. Nuevo párroco de Bernardos, Migueláñez, Miguel Ibáñez, Domingo García y Armuña. 

    *Rvdo. D. Jean Damascene Ndayisisenga, continúa siendo vicario parroquial de la Unidad Parroquial de Santa María la Real de Nieva (Santa María la Real de Nieva, Nieva, Ochando, Tabladillo, Pascuales, Ortigosa del Pestaño, Pinilla Ambroz, Villoslada y Balisa).

    *Rvdo. D. Deogratias Rulindamanywa, continúa siendo vicario parroquial de Bernardos, Migueláñez, Miguel Ibañez, Domingo Garcia Bernardos, Migueláñez, Miguel Ibañez, Domingo Garcia y Armuña.

 

carcel segovia

 

Con la finalidad de promover y facilitar las labores de ámbito social y cultural, el vicario general de la Diócesis de Segovia, D. Ángel Galindo, ha rubricado un convenio con el secretario general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, D. Ángel Luis Ortiz. En virtud de este, ambas instituciones se comprometen a colaborar en el cumplimiento de penas de trabajos en beneficio de la comunidad impuestas en la provincia de Segovia.

Comenzado su periodo de vigencia tras la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) con fecha 7 de abril, el Obispado se compromete a habilitar un número determinado de puestos laborales, y a impartir los conocimientos necesarios para cumplir con la actividad a desempeñar por los penados, así como a facilitar el material necesario para realizar la tarea encomendada.

El desempeño de estos trabajos no supondrá el recibo de remuneración alguna, ni tendrán impacto negativo en los puestos existentes y futuros del Obispado de Segovia, desde donde se realizará el seguimiento de los trabajos y se dará debida cuenta a Instituciones Penitenciarias.

Don Jesús Cano, capellán del Centro Penitenciario de Segovia, será el encargado de gestionar este proyecto por parte del Obispado, un plan abierto a toda la Diócesis. Por el momento, ya se han puesto al servicio del programa la biblioteca del Obispado y la Catedral, y se ha dado cuenta a los nueve arciprestazgos para que puedan establecer otras ofertas de espacios donde los penados puedan cumplir con los trabajos comunitarios.

Con este convenio la Diócesis de Segovia da muestra de su interés por la integración de las personas y pone de relieve su faceta más social dentro de su misión evangelizadora.

 

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D Cesar Fuencisla

 

Tras permanecer poco más de una semana ingresado, y superar el proceso febril por el que se requirió su hospitalización, Monseñor César Franco ha recibido el alta y ya se encuentra en Segovia.

El Obispo de la Diócesis retomará su agenda y su labor pastoral en los próximos días, agradeciendo a representantes institucionales, medios de comunicación, sacerdotes y feligreses la preocupación por su estado de salud y las oraciones por su recuperación.

Jueves, 08 Abril 2021 10:04

«La fe de Tomás» Domingo II de Pascua

El mismo día de la resurrección, al anochecer, Jesús se apareció a los apóstoles cuando estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Dice el Evangelio que Jesús se puso en medio de ellos, les saludó con la paz, les mostró las manos y el costado y, soplando sobre ellos, les concedió el Espíritu Santo con la potestad de perdonar los pecados. Los apóstoles —dice el evangelista— se llenaron de alegría al ver al Señor. Con estas breves indicaciones, se nos hace un perfecto resumen del significado de la resurrección. Jesús resucitado vuelve con los suyos —se pone en el centro—; se identifica como el Crucificado mostrando sus llagas; les otorga la paz, que no es un simple saludo, sino la plenitud de los bienes mesiánicos; sopla sobre ellos, como sopló Dios sobre el barro de Adán insuflando vida, para concederles la capacidad de perdonar pecados. La alegría es el signo de la salvación acontecida. Dios ha recreado el mundo. La resurrección es el gran acontecimiento de la salvación.

Ese día no estaba Tomás. Al contarle lo sucedido, Tomás se niega a creer. Exige verlo, meter el dedo en sus llagas y la mano en su costado. Jesús condesciende y, a los ocho días, se aparece de nuevo a los apóstoles, esta vez estando Tomás con ellos. Jesús se dirige a él con estas palabras: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Contestó Tomás: ¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: ¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Por una parte, Jesús permite a Tomás cumplir sus deseos (aunque el Evangelio no dice que lo hiciera); pero por otra, le dice las palabras más importantes de todo el pasaje: deja de ser incrédulo, empieza a creer. La fe de Tomás no es solo la consecuencia de la visión, sino de las palabras de Cristo que le saca de la incredulidad en que permanecía de modo obstinado. Por eso, a Tomás no le llama bienaventurado, sino que este calificativo lo reserva a quienes, sin necesidad de ver y tocar, crean por el testimonio de quienes le han visto y oído. De hecho, el Evangelio es una recopilación de aquellos hechos y dichos de Jesús, gracias a los cuales, los hombres de todas las generaciones pueden confesar la verdadera fe en Jesús con la certeza de quienes fueron testigos. Así se entienden las palabras finales del Evangelio que leemos hoy: «Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn 20, 30-31)

La escena de Tomás contiene la confesión más completa de fe, dicha por un discípulo de Jesús: ¡Señor mío y Dios mío! Tomás se rinde ante la evidencia del Resucitado con unas palabras en las que, no solo se llama «Señor» a Jesús, como en otros lugares de los Evangelios, sino que se le llama incluso «Dios», como en el prólogo del Evangelio. No sabemos, insisto, si tocó realmente las llagas de Cristo ni si introdujo su mano en el costado, como lo pinta Caravaggio, en un cuadro de extraordinario realismo. Una cosa es cierta: ante la visión del cuerpo resucitado de Cristo, se desvanecieron sus dudas y confesó que aquellas llagas de las manos, de los pies y del costado eran tan reales que podían ser vistas y tocadas, de modo que el Jesús que había conocido en su vida terrena seguía entre ellos, siendo el mismo que ahora confesada como «Dios» y «Señor» de su propia vida, como indica el adjetivo posesivo «mío». Se comprende, pues, que estas palabras de Tomás se hayan convertido en la más bella confesión de fe que un cristiano puede pronunciar con sus labios.

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

casa

 

El Obispado de Segovia ha firmado un convenio de colaboracíon con Cáritas Diocesana en virtud del cual se cederán a la organización las casas parroquiales rehabilitadas de varios pueblos de la provincia que, en la actualidad, se encuentran vacías. De esta forma, las viviendas podrán ser alquiladas, mediante el pago de un alquiler social, por familias que estén incluidas en alguno de los programas de Cáritas y que se encuentren en situación de vulnerabilidad socioeconómica. Este convenio se desarrolla en aplicación del convenio que el Obispado de Segovia firmó hace varios años con la Junta de Castilla y León con la misma finalidad.

Actualmente, el proyecto ya cuenta con una familia beneficiaria, que ya reside en la casa parroquial de un pequeño pueblo de la provincia. Ellos son los dueños de su economía y su hogar y, con el respaldo de Cáritas, están emprendiendo un nuevo camino que les permitirá construir su proyecto de vida familiar de forma más desahogada. Gracias la firma de este convenio colaborativo, el Obispado y Cáritas Diocesana también aportan su grano de arena para reactivar la vida de todos esos pueblos de la provincia que, poco a poco, van perdiendo a sus habitantes, viendo cómo jóvenes y niños ya no pasean por sus calles y lamentando el cierre de muchos servicios básicos.

En definitiva, mediante esta colaboración se dota de vida a esa 'España vaciada' a la vez que, como objetivo principal y más importante, se trata de aminorar la problemática de muchas familias segovianas para acceder a una vivienda a causa de los precios excesivos, las exigencias de las condiciones económicas y laborales, y las consecuencias socioeconómicas que está dejando también la pandemia de la Covid-19.

Miércoles, 31 Marzo 2021 19:02

REVISTA DIOCESANA ABRIL 2021

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D Cesar Misa Crismal2

 

Después de someterse a la prueba pertinente y obtener un resultado negativo en el test por Covid-19, y tras unos días presentando décimas de fiebre, el médico de nuestro obispo Monseñor César Franco -tras valorar la escasa respuesta a los antibióticos orales-, ha considerado conveniente proceder a su ingreso en el mismo hospital de Madrid donde fue tratado durante su convalecencia por intoxicación.

La finalidad de este ingreso es proceder a su tratamiento mediante la aplicación de antibióticos por vía intravenosa, así como hacer un seguimiento constante y cercano de la evolución de la fiebre.

Don César quiere transmitir a sus diocesanos un mensaje de tranquilidad, pues se encuentra bien, y lamenta que este contratiempo tenga lugar, precisamente, en estos días de Semana Santa que hubiese deseado celebrar con sus fieles en la Catedral. Asimismo, muestra su ánimo y esperanza para poder reincorporarse lo antes posible a sus tareas pastorales. Como siempre, tendrá muy presentes a todos los fieles en sus oraciones, y nos pide que nos acordemos de él en las nuestras.

Agradecemos que respeten la intimidad y el descanso de nuestro obispo durante los próximos días. Informaremos de la evolución de su salud cuando sea oportuno.

La importancia de los dogmas se valora, entre otros argumentos, por los ataques que reciben. Desde el inicio del cristianismo, verdades como la encarnación del Hijo de Dios y la resurrección se atacaron fuera y dentro de la Iglesia. La razón era la misma: desprecio por la carne, que se consideraba indigna de Dios e incompatible con la vida del más allá. Ya en escritos del Nuevo Testamento se defiende con firmeza que Dios y la carne del hombre no son incompatibles. San Pablo tuvo que salir en defensa de la resurrección de Cristo, sin la cual el cristianismo sería una pura ficción.

Cuando, a partir del siglo XVIII, comienza la crítica racionalista de los evangelios, el punto de mira es la resurrección de Cristo, que queda diluida en una experiencia íntima de los apóstoles, los cuales no se resignaban al fracaso de Jesús. Cuando se vuelve la mirada a los datos utilizados para convertir la resurrección en un producto de la subjetividad de los apóstoles, muchos críticos —de entonces y de ahora— han reconocido la debilidad de los argumentos al servicio de la sospecha que los racionalistas dejaron caer sobre la credibilidad de los testigos oculares de los acontecimientos. Se necesita más fe para aceptar sus argumentos que para creer sencilla y llanamente en los escritos del Nuevo Testamento.

Esta sospecha, sin embargo, ha calado en muchos católicos que consideran la resurrección de Cristo como mera retórica para afirmar que Jesús sigue vivo en la memoria de la Iglesia. Lo de menos es si su cuerpo ha resucitado o no. Lo que importa es la fe en que sigue vivo. Es obvio que esto no es la fe cristiana, sino un vago sentimiento con que se consuela quien ha dejado de creer como creyeron los apóstoles y como ha creído la iglesia desde siempre. Hay católicos que dan más credibilidad a lo que dice un teólogo de fama que al conjunto de la iglesia cuando confiesa la fe o a los sucesores de los apóstoles, cuya misión es transmitir la verdad revelada.

La resurrección de Cristo es un hecho sucedido en la historia y atestiguado por las apariciones del Resucitado que explican el hallazgo del sepulcro vacío. En tiempos de Jesús era imposible hablar de resurrección sin que implicara el cuerpo que había sido enterrado. Por otra parte, la resurrección no es una mera resucitación, o retorno a la vida física, como fue el caso de Lázaro. Resucitar significa que el cuerpo humano es transformado en cuerpo «espiritual», «celeste», gracias a la acción directa de Dios. Por eso, la resurrección de Cristo es considerada como la entrada con su cuerpo glorioso en el ámbito propio de Dios.

Esto aparece muy claro en los relatos de las apariciones de Jesús, que subrayan algunos aspectos para mostrar que nos hallamos ante una experiencia sobrenatural y no ante ingenuas narraciones para hacer creer lo que, según los críticos, en realidad no sucedió. En las apariciones, Jesús siempre lleva la iniciativa. Solo le reconocen cuando él quiere y se les muestra en su nueva condición. En todas las apariciones, los destinatarios reconocen que Jesús se les ha mostrado, no lo han descubierto ellos, deseosos de que su causa perviviera. En realidad, los apóstoles no creían en la resurrección. De ahí que no den fe a lo que cuentan las mujeres, las primeras a las que Jesús se mostró vivo. Más inexplicable es la conversión de san Pablo. No solo no creía en Jesús, sino que perseguía a los cristianos. Las variopintas interpretaciones que se han dado para explicar su conversión en el camino de Damasco, solo producen risa. En realidad, pretender que el cristianismo se sostiene en una sarta de mentiras es más increíble que reconocer que Dios ha actuado con poder resucitando a su Hijo.

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

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