ANIVERSARIO SACERDOTAL

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No ha sido, en esta ocasión, la iglesia del Seminario, como ha ocurrido a lo largo de los últimos años, sino la Catedral, el espacio que ha acogido la celebración de las bodas de plata, oro, diamante y platino sacerdotales. No ha podido ser en el día de san Juan de Ávila, diez de mayo, patrón del clero secular, sino en la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, cuando el obispo de Segovia, César Franco, acompañado por el obispo emérito de la diócesis, Ángel Rubio y por el nuncio de Sudan y Eritrea, Luis Miguel Muñoz, natural de un pueblo de Segovia, ha presidido la Eucaristía que ha sido concelebrada, además, por los sacerdotes que celebraban alguna de esas efemérides este año 2021, pero también los del año pasado, puesto que no se pudo tener en su momento a causa del COVID. Así pues, un total de veinticuatro sacerdotes, ente ellos dos sacerdotes extranjeros, que están realizando un servicio pastoral en nuestra diócesis, y otros dos sacerdotes claretianos, que están destinados aquí en Segovia.

En su homilía el Obispo ha recordado que «solo por gracia, los sacerdotes, vivimos esta realidad de la vocación y de la misión sacerdotal, solo por pura gracia. No somos mejores que los demás, ni tenemos más méritos. Nos llamó porque quiso, nos miró, nos llamó y pronunció nuestro nombre». Y en este día «repetís ese “aquí estoy”, que respondisteis en el momento de vuestra llamada, aquí me tienes en tu presencia para vivir en disponibilidad para el Señor y para su pueblo». Porque el ministerio sacerdotal no se entiende sin esa doble relación a Dios y al Pueblo.

Invitaba el Obispo a los sacerdotes homenajeados a «vivir la novedad, la frescura del Evangelio de Cristo, como si hoy estrenarais vuestro sacerdocio» y alertaba del peligro de «acostumbrarse a lo que es misterio inagotable, a hacernos burócratas en la Iglesia, “profesionales” de lo sagrado». El evangelio sigue siendo necesario para nuestro mundo, decía el prelado, por eso «somos sacerdotes las veinticuatro horas del día. Y nuestra disponibilidad debe ser total porque siempre hay una ocasión para ser testigos de la salvación».

El Obispo finalizaBa la homilía agradeciendo la tarea desempeñada por todos los sacerdotes, especialmente por los que ahora, enfermos y mayores, ya no pueden tener tarea pastoral; pero, aun así, —afirmaba— «su vida es signo de la fidelidad no solo de Dios, sino también del hombre que puede ser fiel y lo es cuando, unido a Cristo, dice sus palabras, se une a sus sentimientos y comparte su misión. Y por eso damos gracias».

Los sacerdotes homenajeados han recibido una placa de recuerdo de su aniversario de ordenación sacerdotal y han estado acompañados por un gran número de sacerdotes de la diócesis y un nutrido grupo de fieles, familiares y amigos.

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