Comunicado Oficial

Nota ante la polémica sobre la estatua del diablo
Durante las últimas semanas se ha suscitado un encuentro dialéctico, acompañado de una protesta, ante la noticia de la colocación por parte del Ayuntamiento de Segovia de la figura del diablo en un lugar público de la ciudad. Ante las invitaciones directas e indirectas que algunos ciudadanos y cristianos han dirigido a los representantes de la Diócesis pidiendo la toma de posición de ésta sobre el tema en debate, este obispado tiene a bien manifestar:
La creencia en el diablo —bajo diversos nombres que muestran la complejidad de los estudios bíblico-teológicos y de otras ciencias sobre la demonología (satán, lucifer, diablo, demonio, príncipe de las tinieblas, acusador)— forma parte de la enseñanza dogmática católica y está presente dentro de la religiosidad popular cristiana.
El diablo existe y es a la vez signo y expresión del mal. Se manifiesta de diversas formas aunque, como describe Santo Tomás de Aquino, su apariencia es espiritual e incorpórea. Forma parte, por tanto, del acerbo religioso tanto del cristianismo como de otras confesiones.
Sobre la polémica suscitada por el tema en cuestión, consideramos que las autoridades del gobierno de la ciudad son libres y tienen potestad para reorganizar y regir la vida pública. Pero su tarea, además de ser coherente, ha de respetar las creencias religiosas de los ciudadanos. La religión es una creencia y praxis de los ciudadanos que pertenecen tanto al campo privado como público. Por esta razón, la autoridad debería saber modelar la tensión existente entre un signo religioso y un valor cultural.
Las autoridades de la ciudad tienen todo el apoyo de esta institución eclesiástica para la búsqueda del bien común de los ciudadanos entre los que se encuentran los cristianos con sus propias creencias quienes, al igual que otras religiones y grupos, tienen derecho a ser respetados en la manifestación de las mismas.

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