No solo de pan...

Enero 2021

enero2021

 

1 de enero. Solemnidad de María Madre de Dios

Estrenamos el año contemplando a María como Madre de Dios. En el belén descubrimos su ternura y amor hacia su Hijo recién nacido. Y también su actitud ante las contrariedades e incertidumbres que la vida le fue presentando: un pobre pesebre, pastores y sabios, la envidia de Herodes, profecías que anunciaban contradicciones y el alma traspasada… Y “María custodiaba todas estas cosas, meditándolas en el corazón”.

3 de enero. II Domingo después de Navidad

El niño Jesús que hemos colocado en nuestro belén representa la Palabra de Dios. ¿Sabemos nosotros escuchar a Dios? Este niño nos habla de fragilidad, cercanía, a veces dificultades, huidas, silencios… “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”. Y así pasó a ser uno como nosotros para concedernos el regalo de convertirnos en hijos de Dios y enseñarnos a vivir.

6 de enero. Solemnidad de la Epifanía del Señor

Una estrella en el cielo y un niño acostado en un pesebre. Hoy al portal se acercan unos sabios. Supieron ver las señales y reconocer en la pequeñez de unos signos, la presencia de Dios. En sus personas, la sabiduría y el poder se arrodillan ante la fragilidad, la pobreza y el desvalimiento. Pidamos al Niño el regalo de tener una mirada que pueda ir más allá de lo que vemos.

10 de enero. Bautismo del Señor

Con el Bautismo del Señor concluimos el tiempo de Navidad. Jesús, que se pone a la fila de los pecadores y se deja bautizar por Juan, nos vuelve a recordar el deseo de Dios de hacerse uno de nosotros para que nosotros podamos ser de Él. “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”.

17 de enero. II Domingo del Tiempo Ordinario

Retomamos el tiempo ordinario en el que deseamos vivir las cosas más cotidianas de la vida con Jesús. ¿Cómo encontrarle en nuestras rutinas? Preguntándole “¿dónde vives?”. Y Él nos invitará personalmente a acompañarle para conocerle y abrirnos su intimidad. “Venid y lo veréis” y nosotros iremos para quedarnos junto a Él.

24 de enero. III Domingo del Tiempo Ordinario

Jesús comienza su ministerio público anunciando la cercanía del Reino de Dios y la necesidad de conversión. Este cambio fue real para Simón, Andrés, Santiago y Juan, cuando Jesús los vio trabajando junto al lago. Los vio significa que los miró por dentro. Y los amó llamándoles a estar con Él y a ser pescadores de hombres. Nosotros, ¿dejamos espacio para que el Señor nos llame y nos invite a participar de su misión?

31 de enero, IV Domingo del Tiempo Ordinario

El Evangelio nos presenta a Jesús enseñando “no como los escribas, sino con autoridad”. El estilo de Jesús no fue mandar ni ejercer la fuerza, ni utilizar su autoridad para imponerse. Jesús muestra su autoridad con hechos y palabras, sanando a personas, no dando por perdido a nadie, viviendo con coherencia el anuncio del Reino de Dios. ¿Somos nosotros personas auténticas?

Patricia González Fernández, OMI

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