No solo de pan...

Diciembre 2020

DICIEMBRE 2020

6 de diciembre. Domingo II de Adviento

En medio de los desiertos de nuestro tiempo, los aislamientos, las distancias, los vacíos de las ausencias, escuchamos una voz que grita “preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. Cuando el presente se vuelva duro, acerquémonos unos a otros con el consuelo, y cuando el futuro se oscurezca, agarrémonos a la esperanza, porque sabemos que se acerca el Salvador.

8 de diciembre. Solemnidad de la Inmaculada Concepción

En el camino del Adviento aparece la figura de María como modelo de mujer que sabe acoger el plan de Dios. Ante la propuesta de ser un instrumento privilegiado de la Salvación, se suscita en ella un diálogo que nace de su humanidad. Pregunta “cómo será eso”, porque se da cuenta de su pequeñez y no conoce con seguridad lo que va a pasar. Pero el “sí” que pronuncia la convierte en modelo de nuestra fe: pone su confianza en la acción de Dios.

13 de diciembre. Domingo III de Adviento

En este domingo de “Gaudete” escuchamos la invitación “estad siempre alegres”. Si sentimos la tentación del pesimismo, del deseo de tirar la toalla o de la tristeza, busquemos en Dios una alegría que no dependa de las circunstancias. Así podremos percibir las pequeñas o grandes alegrías de cada día, valorar lo que tenemos y celebrar de nuevo el nacimiento del Salvador.

20 de diciembre. Domingo IV de Adviento

Ahora que la Navidad está muy cerca, volvemos a contemplar el anuncio del ángel a María, porque tenemos que preparar el corazón para un encuentro. Dios, rompiendo todos los límites imaginables, se hace carne en el seno de María. Y también desea venir a cada uno de nosotros. Y viene a nuestra vida para quedarse, porque es Dios-con-nosotros, es “el Dios de la cercanía”.

25 de diciembre. Natividad del Señor

Nos despertamos con la buena noticia de que nos ha nacido el Salvador. Si nos acercamos al belén, contemplaremos al Niño Jesús recién nacido acostado en un pesebre, acompañado por María, José y los pastores. En torno a este nacimiento no ha habido festejos, ni luces, ni flores, sino silencio, pobreza y contemplación. La Navidad nos indica que no existe un lugar tan sucio ni pobre en donde el Dios de la Vida se sienta indigno de nacer. Hoy abrimos nuestros corazones para que nazca en cada uno la Vida.

27 de diciembre. Sagrada Familia

Dios quiso nacer en una familia, porque es ahí el lugar donde todos crecemos en sabiduría y estatura. Una sabiduría que se cuece en las cosas cotidianas que ocurren cada día. En el amor que conlleva sus renuncias, en la preocupación por el trabajo o los estudios, en los conflictos que dejan heridas, en la ilusión y el arrojo de los que comienzan la vida... La Sagrada Familia vivió situaciones parecidas a las nuestras y por eso pedimos amor, ternura, paciencia, agradecimiento, perdón y tantas otras cosas que hoy necesitan nuestras familias.

Patricia González Fernández, OMI

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