No solo de pan...

Octubre 2020

octubre 2020

 

4 de octubre – Domingo XXVII del Tiempo Ordinario

En la vida diaria muchas veces menospreciamos a aquel que tenemos al lado únicamente porque es diferente a nosotros, pero también por orgullo o avaricia, buscando los aplausos para nosotros, un éxito personal; sin darnos cuenta de que somos una gran familia y los logros de unos son los de todos, porque Dios ama a su pueblo, a pesar de nuestras infidelidades y nos elige siempre. La diferencia está en nosotros y en nuestra elección, ¿vivimos confiados en su Corazón, sin que nada nos preocupe, porque sabemos que la paz de Dios supera todo juicio, custodia nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús? Es el momento de poner en práctica todo aquello que, por pura misericordia, se nos ha dado y hemos aprendido. No nos quedemos con este regalo para nosotros y salgamos a anunciarlo, para que no se pueda decir que desechamos la piedra angular y que, por no llevar a cabo la Voluntad de Dios, lo que hoy es nuestro será de otros que den auténticos frutos de justicia, amor y verdad.

11 de octubre – Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario

En ocasiones tenemos todo ante nosotros y nosotros nos giramos en dirección opuesta para fijar la atención en espejismos y distracciones, engaños. Sin embargo, Dios sale a nuestro encuentro, al encuentro de todos, sin distinción, pidiendo únicamente nuestra confianza, una confianza absoluta para poder decir: todo lo puedo en Aquel que me conforta; porque su bondad y su misericordia me acompañan. Si esto es verdad, ¿a qué viene el dudar del Señor, el ponerle a prueba y no acudir a la cita con el corazón bien dispuesto y preparado? Puesto que, si te fías, te fías, no hay doblez, ni oscuridad; tan solo hay una ardiente petición que grita a Dios, pidiendo la luz para comprender la esperanza a la que realmente nos llama y sabiendo que su mano reposa sobre nosotros, de tal manera, que provee a todas nuestras necesidades conforme a su riqueza en Cristo Jesús.

18 de octubre – Domingo XXIX del Tiempo Ordinario

El Señor es grande y en su grandeza nos ha elegido, nos ha tomado de la mano y hace que brillemos como lumbreras en este mundo, manteniendo firme la Palabra de la Vida. Hace de nosotros verdaderos servidores de su Palabra, enviándonos con la fuerza del Espíritu Santo, para que anunciemos la Buena Noticia de su Amor, con corazón limpio, con convicción. Siendo sinceros en nuestro pensar y veraces en nuestro obrar, con la esperanza puesta en Cristo Jesús, dejando que el Espíritu se manifieste sin ataduras, porque sabemos distinguir lo que es del mundo y nos propone, y lo que es de Dios y Él nos pide.

25 de octubre, san Frutos – Domingo XXX del Tiempo Ordinario

La situación que vive nuestra sociedad actual es desgarrante y nosotros, por miedo al diferente, por miedo a perder nuestra seguridad, nos damos la vuelta ante el sufrimiento del hermano. Sin embargo, Dios, que es compasivo, escuchará su grito, y entonces, nos pedirá cuentas de ese amor que le decimos prodigar. Nos hablará nuestro primer sí, cuando al ver nuestra pobreza decidimos servir al Dios vivo y verdadero, abandonando todo aquello que nos separa de Él. Y nos volverá a preguntar: ¿De verdad me quieres servir? ¿De verdad quieres permanecer a mi lado? ¿De verdad me amas sobre todas las cosas, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser? Y nuestra respuesta seguirá siendo sí, y Él nos responderá: “ama a tu hermano, atiende su dolor, alivia su sufrimiento y acógele, incluso con su pecado, porque así, guardarás mi Palabra y Yo viviré en ti”.

Hna. María de Gracia del Río Villodres

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