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LUCÍA, seglar

  •  ¿Cómo ha cambiado su día a día desde que se decretó el estado de alarma y el confinamiento?

No he tenido mucho problema en cambiar mis rutinas y mis continuas salidas a la calle por organizarme quedándome en casa. El tiempo, generalmente, no se me hace largo.

  •  ¿Qué papel desempeña la Iglesia frente al coronavirus?
He encontrado acompañamiento por parte de algunos sacerdotes y he sentido, también, una falta de presencia que me ha resultado dolorosa. Digo esto sin olvidarme de que Iglesia somos todos.
  •  ¿En estos tiempos de mayor convivencia en el hogar, cuál es la posición de los padres como educadores en la fe de sus hijos?

Por mi situación personal me resulta difícil contestar esa pregunta.

  •  ¿De qué manera su fe le ayuda a sobrellevar esta situación?

Intento que sea el principal motor para ello y con frecuencia lo consigo.

  •  ¿Cómo cree que la fe puede servir de “vacuna” ante la impotencia y el miedo de enfermos y familiares?

Pequeños detalles me han hecho ver que, incluso en gente no religiosa, algunas alusiones a una mirada de fe les ha venido bien.

  •  ¿Considera que, debido a las circunstancias, estamos profundizando en nuestra relación personal con el Señor de una manera más pura?
Yo dedico más tiempo que nunca a la oración y puedo decir que sí es mayor esta relación con el Señor. Además, pienso y quiero creer que, sin necesidad de ser creyentes, muchas personas cambiarán vosas importantes en sus vidas.
  •  ¿Opina que la irrupción de esta crisis sanitaria y social ha alterado la forma de vida generalmente individualista y materialista de la humanidad?
La vida se nos ha parado, de alguna manera. No todo tiene solución por parte del hombre, aunque a veces hayamos pensado que somos omnipotentes, que controlamos la vida desde su inicio hasta su final. Veo gestos solidarios muy bonitos; me gusta, por ejemplo, con cuánto mimo se protege y se cuida a las personas mayores que están solas en casa. Mucha gente está ayudando aún corriendo riesgos.
  •  ¿Cree que una vez superada la pandemia el ser humano cambiará su actitud ante la vida y ante los demás?

Me gustaría que  así fuera, pero a veces lo dudo. Otras tragedias similares en la historia no han evitado que, pasado el tiempo, se vuelva a la tendencia humana de pensar en uno mismo y acumular poder o bienes.

  •  La Iglesia ha sabido adaptarse para continuar con su labor desde la distancia ¿cómo valora las iniciativas evangelizadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales?

 Es lo que nos ha ayudado, normalmente. Jamás imaginamos vivir una situación así: una Semana Santa y una Pascua por televisión. Sin embargo, hay ciertos bullicios que, lejos de echar de menos, he agradecido no tener.

  •  Escoja una cita bíblica que sirva como mensaje de esperanza a los creyentes
"¿Por qué teméis, hombres de poca fe?"   (Mt. 8, 26)

MARISA

MARISA, discípula de Jesús

  •  ¿Cómo ha cambiado su día a día desde que se decretó el estado de alarma y el confinamiento?

He ampliado el círculo de personas que buscamos y compartimos la presencia de Dios en el mundo y sobre todo, ahora, en la vulnerabilidad humana.

  • ¿Qué papel desempeña la Iglesia frente al coronavirus?

No es un papel el que tenemos que interpretar como Iglesia en medio del sufrimiento humano, sino hacer presente, con nuestra forma de implicarnos, la presencia de Jesús del Evangelio que nos ha salvado.

  • ¿En estos tiempos de mayor convivencia en el hogar, cuál es la posición de los padres como educadores en la fe de sus hijos? 

Si consideramos educadores en la fe a los padres que demandan un Sacramento para sus hijos, creo que han descubierto a un Dios misericordioso y han entablado otra relación con Él. Los que no se plantean la fe dentro de una religión, están igualmente abiertos a transmitir esperanza y fe en su capacidad de transformar el mundo amando. 

  •  ¿De qué manera su fe le ayuda a sobrellevar esta situación? 

Mi fe me ayuda a implicarme más en el proyecto que nos trajo Jesús: el Reino de Dios, del Amor.

  •  ¿Cómo cree que la fe puede servir de “vacuna” ante la impotencia y el miedo de enfermos y familiares?

La fe no puede ser una vacuna. La fe es morir y resucitar cada día con Jesús, creyendo firmemente que Él va con nosotros. 

  • ¿Considera que, debido a las circunstancias, estamos profundizando en nuestra relación personal con el Señor de una manera más pura? 

Estamos buscando un flotador para no hundirnos, ¡¡pero ahí también está Dios!! 

  •  ¿Opina que la irrupción de esta crisis sanitaria y social ha alterado la forma de vida generalmente individualista y materialista de la humanidad?​ 

En el aislamiento nos sentimos seguros si vamos en la misma barca. Ojalá cuando llegue la debacle económica nos sintamos igual... todos unidos. Yo confío.

  • ¿Cree que una vez superada la pandemia el ser humano cambiará su actitud ante la vida y ante los demás? 

Espero que el hombre nuevo que salga de esto haga un mundo nuevo. Y en eso, Jesús va por delante. 

  •  La Iglesia ha sabido adaptarse para continuar con su labor desde la distancia ¿cómo valora las iniciativas evangelizadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales?

A mí, personalmente, no me ayuda, pero reconozco que habrá personas que lo necesitan. Pero no se nos puede olvidar que la Iglesia tiene que reflejar el rostro de Dios en el mundo, en el ser humano. No dar servicios religiosos, sino servir ahí donde el ser humano sufre. 

  • Escoja una cita bíblica que sirva como mensaje de esperanza a los creyentes 

Estaban hablando de estas cosas, cuando Él se presentó en medio de ellos y les dice: “Paz a vosotros” (Lc 24, 36).
La paz y la alegría del Resucitado no son como las que da nuestro mundo. ¡Lo reconoceremos enseguida!

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Cáritas Diocesana de Segovia , pese al gran desafío que ha supuesto el coronavirus, ya que más del 50% de su plantilla ha estado enferma por estar cercanos a las personas más vulnerables de nuestra diócesis, ha seguido dando respuesta a las personas que más lo necesitan.

Desde el Programa de acogida y atención primaria , se ha continuado realizando acciones de acompañamiento ; cuidando todos los aspectos relacionados con la alimentación, facturas de suministros, gastos de farmacia y la salud d e las personas. Siguiendo las recomendaciones de las Administraciones Públicas , Cáritas Diocesana de Segovia ha adaptado su actividad a las circunstancias excepcionales y a la situación de emergencia sanitaria que se está viviendo , estableciendo las medidas necesarias para seguir
estando junto a las personas que más lo necesitan , para lo que se han fijado turnos de trabajo de forma telefónica y telemática, de tal manera que se ha garantizado la atención a todas las llamadas telefónicas y correos que entran en los teléfonos habituales: 921 46 11 88 y 921 46 28 20 y en el correo atencióEsta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. dando respuestas a todas las situaciones de urgencia que han llegado.

Aunque lo importante no son los datos cuantitativos, si no el seguir teniendo a la persona como centro de la intervención de Cáritas y el acompañamiento en sus procesos de dolor, queremos recoger las acciones que se están desarrollando en este periodo tan complicado, para que nuestra ciudadanía sea partícipe de las mismas y sepa en qué se están invirtiendo sus aportaciones económicas, que con tanta generosidad están haciendo a nuestra institución. 

Acogida y Seguimientos, Ayudas en Especie para Alimentación, Ayudas Económicas para Alimentación, Suministros, Ayudas para Farmacia, para Alimentación Infantil , Adelanto de Ayudas para Emergencias...para lo cual estamos en permanente coordinación con los servicios sociales públicos y privados tanto de nuestra ciudad y provincia. Los d tos dados a continuación se corresponden al periodo entre el 16 de marzo a 20 de abril de 2020 (periodo de confinamiento).

balance cáritas

san josé

Cáritas Diocesana de Segovia sigue trabajando en estos momentos de dificultad en los que todos estamos inmersos en mayor o menor medida. Momentos de dificultad, si, pero también llenos de esperanza en el ser humano y llenos de iniciativas solidarias, tanto a nivel individual como colectivo. Este es el caso de Miguel, profesor de Educación Física del barrio de San José de nuestra ciudad.

Miguel ha conseguido involucrar a sus compañeras/os del departamento de música del citado instituto, así como al compañero de Sepúlveda y a antiguos compañeros de la comunidad de Madrid a hacer algo por los demás, a través de instituciones como la nuestra y a través del juego.

Ha puesto un reto a sus alumnos, hacer una coreografía y/o play back de la canción Resistiré, que posteriormente le será remitida. Lo pueden hacer a través de la visualización del canal de youtube, en el que varios artistas nacionales la versionan. Cada visita de esta página sirve para recaudar fondos a Cáritas para paliar los efectos del coronavirus a las personas y familias que peor lo están pasando.
También están sensibilizando a sus alumnos y familias sobre las consecuencias que el coronavirus está teniendo en nuestro entorno y nuestras familias y sobre como pueden colaborar con Cáritas y otras instituciones sociales, para que la pandemia no sea tan letal en los vecinos de nuestra ciudad y provincia. De no ser por la ayuda de estas personas y empresas que estamos recibiendo, no podríamos atender a todas las personas que tan mal lo están pasando.

GRACIAS a todos los 'Migueles' que nos están ayudando.


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CAMPAÑA ABIERTA:

Cada GESTO cuenta. GESTOS de Solidaridad. Cáritas Diocesana de Segovia.
DONA en nuestro número de cuenta ES9020387627826000135015
DONA en nuestros teléfonos 921462820 - 921461188
(Concepto Campaña COVID 19)

DECLARACIÓN DEL COMITÉ DE BIOÉTICA DE ESPAÑA SOBRE EL DERECHO Y DEBER DE FACILITAR EL ACOMPAÑAMIENTO Y LA ASISTENCIA ESPIRITUAL A LOS PACIENTES CON COVID-19 AL FINAL DE SUS VIDAS Y EN SITUACIONES DE ESPECIAL VULNERABILIDAD

 


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 La crisis generada por la pandemia de COVID-19 ha puesto a prueba a nuestra sociedad, que está respondiendo de manera ejemplar ante una experiencia de sufrimiento que era inimaginable hace tan solo unas semanas. La excelencia de nuestros profesionales de la salud está sosteniendo un sistema sanitario tensionado día tras día, más allá de sus posibilidades, algo que los ciudadanos han percibido claramente reaccionando con continuas muestras públicas de agradecimiento. 

 

Esta epidemia hace imprescindible el aislamiento de las personas infectadas, lo cual supone añadir a la enfermedad un factor de desconcierto y desgarro familiar del que no teníamos experiencia. Los pacientes que requieren hospitalización, o están institucionalizados en residencias, sufren de manera especial esta desconexión de sus seres queridos. Lo mismo ocurre con aquellos pacientes que presentan especial vulnerabilidad como son las personas con discapacidad o los menores de edad. El sufrimiento se hace especialmente lacerante cuando un paciente entra en la fase final de su vida con esta privación afectiva.

El Comité de Bioética de España hizo público recientemente un documento de reflexión sobre cuestiones éticas relacionadas con la COVID-19, en particular, sobre el riesgo de discriminación por edad, discapacidad o deterioro cognitivo (Informe del Comité de
Bioética de España sobre los aspectos bioéticos de la priorización de recursos sanitarios en el contexto de la crisis del coronavirus de 25 de marzo de 2020).  El Ministerio de Sanidad, varios Comités de Ética autonómicos y otras instituciones también han sacado a luz informes y recomendaciones sobre ciertos aspectos éticos que están siendo de gran ayuda para los profesionales y los responsables de la gestión.  

Ahora, mediante esta Declaración, queremos hacer una invitación a estudiar el modo de mejorar el acompañamiento. En estas semanas, miles de pacientes han fallecido sin sentir el afecto y la cercanía de sus seres queridos, así como sin contar con apoyo
espiritual o religioso conforme a sus convicciones y creencias. Las circunstancias forzadas por una infección con tan alta contagiosidad y letalidad hacen que sea imperativa la adopción de medidas muy estrictas para prevenir la transmisión de este
virus. No obstante, también debemos reflexionar sobre el modo de facilitar un entorno más compasivo en el morir de estos pacientes, lo cual forma parte de la auténtica calidad asistencial. Igualmente, hay pacientes vulnerables que presentan unas
necesidades específicas de apoyo y acompañamiento que no se están ofreciendo en todos los casos. ​

Las decisiones que se adoptan en contextos tan graves como el actual, no dejan demasiado espacio para la reflexión, y ello lleva en muchas ocasiones a que aquellas se adopten sin atender a los valores en conflicto o sin considerar la alternativa de cursos de acción intermedios. Aun en tiempos tan convulsos como los que estamos viviendo, la reflexión sobre valores debe encontrar un mínimo espacio y no caer en la mera asunción de patrones de conducta que se desentienden de deberes tan esenciales en el ámbito asistencial como los de beneficencia y no maleficencia.

Más allá del esfuerzo que los profesionales sanitarios -cualquiera que sea su estatus- ya están haciendo para paliar esta carencia afectiva, se debe estudiar el modo de permitir el acceso de, al menos, un familiar, sobre todo, en los momentos de la despedida. Nos
consta que algunas Comunidades Autónomas, así como hospitales y residencias de mayores, ya han aprobado protocolos o guías para que la persona pueda estar acompañada al final de su vida, sin poner en riesgo ni a los acompañantes ni al equipo sanitario. Si es importante la toma periódica de las constantes de un paciente adoptando las máximas medidas de protección por parte de los profesionales, no hay duda de que procurar el oportuno acompañamiento de un ser querido en el momento de la muerte, así como el apoyo espiritual o religioso cuando lo soliciten, es un esfuerzo a todas luces justificado y un acto superior de humanización.

Además, no debemos olvidar que tanto el acompañamiento como el apoyo espiritual o religioso constituyen igualmente derechos proclamados en diferentes regulaciones de derechos de los pacientes y que han cobrado especial relevancia estos últimos años
dentro de los diferentes planes de humanización de nuestro sistema nacional de salud. Como tales derechos reconocidos ya normativamente, debe procurarse siempre que su limitación no solo esté justificada ética y legalmente, sino que, además, no sea de tal
intensidad que acabe, de facto , por convertirse en una absoluta privación. A este respecto, tanto la Constitución en su artículo 53.1 como la doctrina consolidada del Tribunal Constitucional establecen que todos los derechos deben conservar, al menos, un contenido mínimo esencial, lo que en estos tiempos no parece que se esté respetando.

El desconocimiento que se tiene del modo de actuar de este coronavirus está exigiendo un ejercicio de continua y diaria acomodación de los modos asistenciales a las necesidades de los enfermos, lo cual supone un reto para los responsables de la gestión de los servicios, que se está afrontando con un esfuerzo digno de reconocimiento. Pero una vez pasado el primer impacto organizativo, y tras comprobar ciertas carencias de tipo relacional, urge afrontar el desafío que supone la asistencia en situaciones especiales, como la de los menores de edad y/o personas con discapacidad, y la atención a la agonía de los pacientes en los momentos finales de su vida con la mayor calidad asistencial y humana que sea posible, de acuerdo con la filosofía de los cuidados paliativos, que incluyen criterios de atención psicoemocional, espiritual, religioso y de acompañamiento familiar, pues todos ellos contribuirán a evitar duelos patológicos y al agravamiento de las situaciones de vulnerabilidad.

Madrid, a 15 de abril de 2020

Mª ASCENSIÓN foto

Mª ASCENSIÓN, miembro del grupo de Liturgia de Ayllón

  •  ¿Cómo ha cambiado su día a día desde que se decretó el estado de alarma y el confinamiento?

Ha cambiado en las costumbres y en tomar precauciones.

  • ¿Qué papel desempeña la Iglesia frente al coronavirus?  

Un papel muy importante de acompañamiento y consuelo a los enfermos, sin olvidar la caridad. También desde los medios de comunicación con las celebraciones religiosas.

  •  ¿En estos tiempos de mayor convivencia en el hogar, cuál es la posición de los padres como educadores en la fe de sus hijos?

Con el ejemplo

  •  ¿De qué manera su fe le ayuda a sobrellevar esta situación?

Sabiendo que Dios está a nuestro lado y actúa en todo momento

  •  ¿Cómo cree que la fe puede servir de “vacuna” ante la impotencia y el miedo de enfermos y familiares?

Porque la fe es lo más grande que tenemos y confiamos en Él.

  •  ¿Considera que, debido a las circunstancias, estamos profundizando en nuestra relación personal con el Señor de una manera más pura?

Considero que sí, que es más cercana y continua. Pensando en nuestros pequeños frente al virus, que la ciencia no es capaz de parar.

  •  ¿Opina que la irrupción de esta crisis sanitaria y social ha alterado la forma de vida generalmente individualista y materialista de la humanidad?

Yo creo que sí, porque cada uno ha sacado lo mejor de sí mismo y se ha visto la solidaridad y el esfuerzo de muchas personas.

  •  ¿Cree que una vez superada la pandemia el ser humano cambiará su actitud ante la vida y ante los demás? 

Espero que nos cambie a mejor, esto nos tiene que hacer reflexionar.

  •   La Iglesia ha sabido adaptarse para continuar con su labor desde la distancia ¿cómo valora las iniciativas evangelizadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales? 

Valoro muy positivo que la Iglesia ha sabido estar al lado de los fieles, desde la distancia, llevando el consuelo y la esperanza a todos. Me pareció un gesto precioso el del Papa, cuando concedió la indulgencia plenaria.

  • Escoja una cita bíblica que sirva como mensaje de esperanza a los creyentes

“No tengáis miedo” Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

 

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 La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española ha remitido -con fecha de 19.04.2020- una carta a los obispos de la Iglesia española en la que les invita a entregar, junto a sus sacerdotes, una parte de su sueldo o una aportación fija durante un tiempo determinado para ayudar a quienes más sufren la crisis económica. Una iniciativa que no solo se circunscribe a los consagrados, sino que también es extensiva a toda la comunidad cristiana.

De igual modo, desde la comisión señalan su preocupación por la economía de todas las diócesis y parroquias ante la interrupción de las colectas y la previsión de una disminución de los ingresos habituales y de la asignación tributaria en los próximos ejercicios. Ante estas circunstancias, llaman a todos a asignar en favor de la Iglesia en la declaración de la Renta durante la presente campaña. Además, recuerdan la existencia del portal www.donoamiiglesia.es, en el que es posible realizar aportaciones económicas de modo sencillo a las diversas instituciones eclesiales, incluidas las parroquias.

Los obispos hacen este llamamiento a la “corresponsabilidad” sin olvidar la generosidad con la que está respondiendo la iglesia “singularmente a través de la acción de sus Cáritas parroquiales y diocesanas, la presencia de la vida consagrada en residencias de mayores y servicios sociales, junto con otras muchas iniciativas de instituciones y organizaciones eclesiales; también con la participación de tantos católicos en ONGs y asociaciones civiles”. La carta termina recordando que estamos en camino “de abrir de nuevo los templos y ofrecer de manera progresiva la participación en la Eucaristía, alimento de la Comunión del Pueblo de Dios”.

Texto completo de la carta de la Comisión Ejecutiva

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven Señor Jesús!

Estimado hermano:

La pandemia provocada por el COVID-19 y el obligado confinamiento para evitar su propagación tienen consecuencias de muy diverso orden en la vida social y eclesial.

Vivimos un desafío pastoral que refuerza el significado de la Iglesia doméstica y la creatividad pastoral, pero nos impide congregarnos físicamente en torno al altar, como pueblo santo de Dios, para vivir plenamente la realidad sacramental que nos constituye.

Las consecuencias sanitarias, sociales y económicas se hacen notar con la preocupación de su evolución en el futuro inmediato. La Iglesia está respondiendo con generosidad, singularmente a través de la acción de sus Cáritas parroquiales y diocesanas, la presencia de la vida consagrada en residencias de mayores y servicios sociales, junto con otras muchas iniciativas de instituciones y organizaciones eclesiales; también con la participación de tantos católicos en ONGs y asociaciones civiles.

También la economía de nuestras Diócesis y Parroquias se resiente con los templos cerrados y la interrupción de las colectas y otros ingresos. Es, además, fácil de prever que en el futuro disminuirán los ingresos habituales y la asignación tributaria se resentirá en los próximos ejercicios ante la probable disminución de la recaudación por el IRPF, motivada por la crisis económica que se nos viene encima. En estas circunstancias, estamos llamados a convocar a la corresponsabilidad de todos en el sostenimiento de la Iglesia y en la solidaridad con los pobres de cerca y de lejos.

En estas semanas, hemos pedido dinero para Cáritas y OMP, y comienza la campaña de la Renta con la invitación a todos a asignar en favor de la Iglesia, recordando también la existencia del portal www.donoamiiglesia.es, en el que es posible realizar aportaciones económicas de modo sencillo a las diversas instituciones eclesiales, incluidas las parroquias.

Creemos que salir a la plaza pública solicitando esta corresponsabilidad y ayuda, pide de nosotros, obispos y presbíteros, un paso adelante de generosidad. Por ello, invitamos a que cada Obispo vea como realizar esta sugerencia al presbiterio de su Diócesis, proponiendo la entrega de una parte de nuestro sueldo o una aportación fija durante un tiempo determinado y pidiendo a la comunidad cristiana que pueda sumarse también a esa iniciativa. El dinero recaudado podría ser destinado a ayudar a quienes sufrirán más la crisis económica en la que nos está sumiendo la paralización de la vida económica.

Si el confinamiento ha desarrollado nuestra imaginación pastoral, también hemos de crecer en esta expresión de la comunión cristiana de bienes, la corresponsabilidad en el sostenimiento de la Iglesia y la solidaridad, especialmente en esta hora, en la que resuena la voz del Resucitado: “lo que hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” y el eco de la primera comunidad: “los creyentes vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno”. Todo ello en el camino de abrir de nuevo los templos y ofrecer de manera progresiva la participación en la Eucaristía, alimento de la Comunión del Pueblo de Dios.

Domingo 19 de abril de 2020, Octava de Pascua, Divina Misericordia

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ÁNGEL, director EVAR

  • ¿Cómo ha cambiado su día a día desde que se decretó el estado de alarma y el confinamiento?

En mi caso, yo puedo trabajar desde casa, así que viendo la gente que fallece, estoy dando gracias cada día y pidiendo por los que sufren.

  • ¿Qué papel desempeña la Iglesia frente al coronavirus?

Básicamente de acompañamiento, pero solo a personas de fe.

  • ¿En estos tiempos de mayor convivencia en el hogar, cuál es la posición de los padres como educadores en la fe de sus hijos?

No somos padres, así que no os puedo ayudar.

  •  ¿De qué manera su fe le ayuda a sobrellevar esta situación?

La fe y confianza en Dios lo es todo, es un momento único para reforzar la relación con el señor y luego entre las personas.

  •  ¿Cómo cree que la fe puede servir de “vacuna” ante la impotencia y el miedo de enfermos y familiares?

Solo servirá para las personas en situaciones límite y que busquen más allá de lo que el hombre ofrece como solución.

  •  ¿Considera que, debido a las circunstancias, estamos profundizando en nuestra relación personal con el Señor de una manera más pura?

Como dije antes, es un momento único y tal vez irrepetible para conocer a Jesucristo.

  •  ¿Opina que la irrupción de esta crisis sanitaria y social ha alterado la forma de vida generalmente individualista y materialista de la humanidad?

A nivel general no, el hombre olvida pronto y domestica su conciencia con rapidez. Solo en casos concretos de sufrimiento y salvación de la pandemia habrá conversiones y cambios profundos.

  •  ¿Cree que una vez superada la pandemia el ser humano cambiará su actitud ante la vida y ante los demás?

No

  •  La Iglesia ha sabido adaptarse para continuar con su labor desde la distancia, ¿cómo valora las iniciativas evangelizadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales?

El párroco es fundamental, y los medios permiten relación diaria con los feligreses a través de medios on line.

  •  Escoja una cita bíblica que sirva como mensaje de esperanza a los creyentes.

Mt 16, 21-27. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Entonces dijo a los discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

JMJpanamá

Lisboa, sede de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en 2022. Así estaba programado. Sin embargo, la pandemia del coronavirus, que se ha cobrado la vida de decenas de miles de personas a nivel global, ha obligado a que esta JMJ se aplace hasta 2023. El encargado de transmitir esta noticia para los medios de comunicación ha sido el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, quien en su mensaje aseguraba:

«Debido a la situación sanitaria actual y a sus consecuencias en el desplazamiento y la  reunión de los jóvenes y las familias, el Santo Padre, junto con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, ha decidido aplazar un año el próximo Encuentro Mundial de las Familias, previsto en Roma en junio de 2021, y la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en programa en Lisboa en agosto de 2022, respectivamente a junio de 2022 y a agosto de 2023».

En su comunicación aseguraba, asimismo, que el Encuentro Mundial de las Famialias, cuya celebración estaba prevista para 2021 en Roma, también queda aplazado hasta 2022 con el único objetivo de minimizar el posible riesgo de contagio del COVID-19 y procurar la seguridad y la salud de todos los que asistan a tal evento.

Según el Dicasterio para los Laicos, las Familias y la Vida, el Santo Padre ha tomado esta decisión ante la incidencia global de la pandemia y las posibles consecuencias que ésta pudiera tener en los movimientos de jóvenes y familias de todo el mundo, concentrándose en una misma ciudad miles de ciudadanos. 

Cabe recordar que la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Portugal se anunció el pasado mes de enero de 2019, en la clausura de la JMJ de Panamá. Asimismo, el pasado Domingo de Ramos (5 de abril), se celebraba el día de la JMJ a nivel diocesano y tenía que haberse producido el traspaso de la cruz de los jóvenes panameños a los lisboetas. Sin embargo, este acto simbólico quedó aplazado hasta el 22 de noviembre también a causa de la pandemia.

El Centro de Orientación Familiar de la Diócesis de Segovia ha establecido un servicio especial debido a la pandemia del COVID-19. Por este motivo, sigue atendiendo a las necesidades de todos aquellos que lo necesien pero, en estos momentos, lo hacentelefónicamente debido a la imposibilidad de realizar la atención personal por el estado de alarma. 

Asi, todos aquellos que en estos momentos tan difíciles que nos toca vivir necesiten acompañamiento, apoyo emocional, orientación o ayuda, pueden solicitar una cita. Tan solo tienen que llamar al 921 460 655 y dejar un mensaje en el contestador. Un profesional del Centro de Orientación Familiar se pondrá en contacto con ustedes para atender sus necesidades.

 

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