El evangelio de hoy narra la curación de diez leprosos. Es una escena que describe muy bien la situación de los leprosos en tiempo de Jesús. No podían entrar en ciudades y pueblos, debían mantenerse a distancia de las personas, gritando fuertemente «impuro, impuro» para hacer notar su presencia. Por supuesto, estaban separados del culto sinagogal y quien se atreviera a tocar a un leproso se hacía igualmente impuro y no podía asistir al culto sin purificarse. Cuando un leproso se sanaba, debía acudir a los sacerdotes que verificaban la curación y le declaraban «puro» para poder reanudar la vida social y religiosa.

Este domingo se abre el Seminario Menor. Dos sacerdotes, junto con seis adolescentes, forman lo que san Juan Pablo II llama «escuela de evangelio». Es una experiencia nueva que une la vida en comunidad con la vida de familia. Quienes hemos vivido en comunidad sabemos la riqueza que aporta a la formación de la personalidad el hecho de convivir juntos y compartir responsabilidades. Al ser un seminario, la riqueza se acrecienta por la presencia de Cristo en la Eucaristía, que es el centro mismo de la comunidad. Rezar en común, celebrar la liturgia y formarse en la vida del Espíritu es un regalo para quienes desean adquirir una personalidad cristiana y discernir si Dios les llama al

Al concluir las fiestas en honor de la patrona de Segovia, la Virgen de la Fuencisla, quisiera destacar algunas actitudes de María que son siempre actuales en la tarea evangelizadora de la Iglesia. La devoción mariana no es un invento de piedades superadas por el tiempo, sino que pertenece a la entraña misma del evangelio. Y aunque éste nos dice poco de María, ha trazado los rasgos de su personalidad creyente, que la convierten en tipo perfecto de la Iglesia. María es llamada «estrella de la evangelización» porque ilumina a cuantos nos sentimos enviados por Cristo a llevar el evangelio a todos los hombres. He aquí dichos rasgos:

  1. Acoge y obedece a la Palabra de Dios. Preocupados por la acción, que muchas

Entre los males morales de nuestro tiempo, la corrupción aparece como uno de los más detestables. Se ha convertido en clave para discernir al verdadero político que  aspira gobernar a su pueblo, y a todo el que ostente un cierto liderazgo social, cultural y espiritual dentro de la sociedad. Los casos de corrupción que saltan continuamente a la opinión pública ponen de relieve hasta qué punto es frecuente que el hombre se deje corromper por el dinero y qué prestos somos a juzgar y condenar tales comportamientos, que son ciertamente detestables. En la doctrina social de la Iglesia se ha denominado «estructuras de pecado» a las actitudes que se oponen a la voluntad de Dios y al bien del prójimo y que, arraigadas en el pecado personal, llegan a hacerse

Sábado, 10 Septiembre 2016 15:47

Domingo XXIV: La alegría de la salvación

 

            Una sociedad que ha desterrado de su horizonte el sentido del pecado, difícilmente comprenderá el mensaje de las tres parábolas de la misericordia de san Lucas que leemos en el evangelio de hoy. El hombre de hoy es más sensible a los problemas materiales que a los del alma. Nos conmueven las pobrezas, miserias y carencias físicas, pero ¿y las del alma? ¿Nos mueve a compasión el pecado de los demás? ¿Nos preocupa el nuestro? ¿O nos hemos acostumbrado al pecado como algo inevitable, normal, y carente de importancia? Nos parecemos a aquellos personajes del evangelio que llevaron un

Sábado, 03 Septiembre 2016 07:21

Domingo XXIII: Cristo es todo.

            El evangelio de este domingo es oportuno para comenzar un curso. Todos hacemos planes. Programamos. Nos sentamos a recapacitar sobre los recursos que tenemos para realizar proyectos. También Jesús nos invita a hacerlo, pero desde una perspectiva radicalmente nueva: para seguirle, dice, hay que dejar todo. Desconcierta su radicalidad. Pero sus palabras son claras: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío». Y a continuación cuenta dos parábolas que invitan a la prudencia antes de tomar la decisión de seguirle: un rey que quiere batallar contra otro, dice, no se arriesga si antes no se asegura de tener un

Jueves, 25 Agosto 2016 17:14

Domingo XXII: Dos consejos de Jesús

         

Jesús es un atento observador del comportamiento humano. El evangelio de hoy dice que, al ser invitado a un banquete, observó que muchos buscaban ocupar los primeros puestos. Y, tomando pie de este hecho, contó una parábola en la que el anfitrión de un banquete tuvo que desplazar a quienes habían ocupado los sitios más relevantes hacia los menos honrosos, al llegar invitados de más honor. De ahí la conclusión de su enseñanza: «El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado». Si te ensalzas a ti mismo, quiere

Hay preguntas a las que Jesús no quiere dar respuesta porque reflejan curiosidad morbosa. Por ejemplo, la del número de los que se salvarán, que aparece en el evangelio de hoy. Jesús no responde, y reacciona con una llamada a tomarse en serio la salvación eterna. «Esforzaos, dice, por entrar por la puerta estrecha». Jesús, en línea con la enseñanza sapiencial, retoma la idea del camino, o la puerta, que conduce a la vida. Exige esfuerzo, renuncia, fidelidad. Hay que esforzarse para entrar. Y añade algo que nos afecta de modo directo a quienes tenemos una relación personal con Cristo.

Miércoles, 10 Agosto 2016 07:56

Domingo XX: Paz y división

Hay palabras de Jesús que sólo se entienden a la luz de la opción que el hombre tome por él. Son palabras que ponen de relieve la decisión a favor o en contra de Jesús. Su persona aparece como un «signo de contradicción», porque, aun habiendo dado signos de creer en él, muchos lo rechazaron y lo rechazarán hasta el fin de la historia. Una de esas enigmáticas palabras es la que aparece en el texto del evangelio de este domingo. Dice Jesús: «¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división». La contradicción que suponen estas palabras reside en el hecho de que, al nacer Jesús, los ángeles cantan gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres que ama el Señor. San Pablo dice que Cristo es «nuestra

Jueves, 04 Agosto 2016 19:59

Domingo XIX: No sabemos la hora.

Pocos avisos se repiten tanto en labios de Cristo como el de estar preparados para el día de su retorno. Su partida dejó a la comunidad cristiana con la incertidumbre de su vuelta, que él había anunciado. En un primer momento se esperaba que retornara pronto, pero enseguida comprendieron los cristianos que la espera se dilataba y que lo importante era vigilar y estar siempre dispuestos a recibirlo. La vigilancia es la actitud de quienes esperan a su Señor, al dueño de la casa, que vendrá como el ladrón, sin avisar, de improviso.

Esta incertidumbre sobre el día y la hora del retorno de Cristo es una advertencia para que nadie se crea dueño de la casa.

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