Secretariado de Medios

Secretariado de Medios

La campaña de Manos Unidas forma parte ya de nuestra conciencia social en la lucha contra el hambre en el mundo. La solidaridad entre todos los seres humanos, propia de la fe cristiana y puesta de relieve con insistencia en el magisterio del Papa Francisco, nos impide contemplar los problemas del hombre desde un punto de vista meramente individual. Todo lo que afecta al individuo es una cuestión social, que involucra a la sociedad entera y a sus instituciones. El individualismo no encaja en la naturaleza del cristianismo: ni en la oración dominical, que empieza con «Padre nuestro», ni en la cumbre de la liturgia que es la eucaristía, donde Cristo se ofrece por toda la humanidad.

            Ser indiferente a las problemas del hombre es desvincularse de la propia identidad y negarse a sí mismo en cuanto miembro de la humanidad. ¿Nos gustaría encontrarnos solos y aislados en un mundo hostil? ¿Qué sentiríamos si gritáramos nuestro dolor sin encontrar ningún eco? La indiferencia significa pérdida de sensibilidad, de empatía, de comunión con el hombre. Es una especie de escudo protector de nuestros intereses que se ven amenazados cuando quienes sufren reclaman nuestra atención y ayuda. Es mejor olvidar que hacer memoria de qué somos y cuáles son los verdaderos vínculos que nos unen a los demás.

            Uno de los signos de la decadencia de nuestra sociedad es precisamente el afán por protegernos ante los problemas de los demás. La fe cristiana es justamente lo opuesto. Jesucristo, en sus palabras y gestos, nos recuerda que solo la caridad nos salva. La venida de Cristo a nuestra carne y la plena participación en el destino del hombre hasta llegar a la cruz es el camino que nos propone si queremos que un día, en el juicio final de la historia, seamos proclamados benditos para entrar en el reino eterno. Jesús es el buen samaritano que carga con el malherido en el camino, el pastor que da la vida por los suyos, el siervo que lava los pies de los discípulos, el cordero que asume los pecados de los hombres, el compasivo que unge las heridas y sana a los enfermos, el misericordioso que atiende a los que la sociedad desprecia o margina: sordos, ciegos, lisiados, leprosos. No hay rastro de indiferencia en las palabras de Cristo ni en sus gestos. Su lema es el olvido de sí; su mandamiento: amaos unos a otros como yo os amo.

              Manos Unidas ha nacido de esta profunda convicción de fe de unas mujeres de Acción Católica que, con una primera colecta por el hambre, desafiaron a quienes piensan que la caridad es obsoleta y que lo importante es la justicia. Tal contraposición entre caridad y justicia es anticristiana. En Dios no existen contradicciones en sus infinitos atributos. Y, cuando establece la justicia en el mundo, lo hace por medio del amor, que es su esencia misma. Al asumir el Hijo nuestra condición humana en el seno de María, al hacerse carne como nosotros, el amor se hizo visible, como dice la primera carta de Juan. Se hizo palpable, audible. Fuimos rescatados del egoísmo y de la indiferencia. Cuando, olvidamos este camino de Cristo en nuestra carne humana, negamos lo nuclear de nuestra fe y, al mismo tiempo, condenamos a los pobres al olvido. Porque nadie puede decir que ama a Dios si no ama a su prójimo. Más aún, quien diga y haga eso, es un mentiroso y la verdad no está en él. Dejémonos arrastrar por esta corriente del amor de Dios, que nos permite vivir la memoria de nuestra condición de hijos de Dios, hermanos de los hombres, para no condenar a los que sufren al olvido, ni condenarnos a nosotros en las tinieblas de la indiferencia.

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Lunes, 31 Enero 2022 10:56

REVISTA DIOCESANA FEBRERO 2022

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El Secretariado de Pastoral de Juventud de la Diócesis de Segovia lanza la iniciativa #GoToSanFrutos, basada en el emblemático Camino de San Frutos, que cruza la provincia en dirección nordeste desde la ciudad de Segovia. #GoToSanFrutos es un camino de fe, cultura y convivencia, cuya realización se llevará a cabo de manera virtual y presencial, y está abierta a todos los adolescentes y jóvenes de la provincia.

La parte virtual del camino se llevará a cabo semanalmente, a través de las redes sociales del Secretariado de Pastoral de Juventud. Cada miércoles se lanzará un cartel que nos destaque los aspectos más relevantes de un lugar de interés que podemos encontrar en esa etapa del camino, y los viernes tendrá lugar una catequesis virtual y síncrona. Los sábados se pondrán a prueba los conocimientos adquiridos a través de una prueba breve, interactiva, y en línea. Además, los domingos se invitará a los participantes a realizar un reto a través de las redes sociales.

Para mostrar que este camino lo hacemos acompañados y valorando el encuentro real, en las mañanas de los últimos sábados de cada mes se realizará la etapa del Camino de San Frutos que corresponda. Este componente presencial de la iniciativa invita a los participantes a conocerse más profundamente, y compartir juntos la experiencia de la peregrinación, que concluirá en la ermita de San Frutos.

La realización de cada etapa se llevará a cabo los siguientes días:

  • 26 de febrero: Segovia – Tizneros
  • 26 de marzo: Tizneros – Pelayos del Arroyo
  • 30 de abril: Pelayos del Arroyo – Pedraza
  • 28 de mayo: Pedraza – Consuegra de Murera
  • 25 de junio: Consuegra de Murera – Ermita de San Frutos

Esta iniciativa forma parte del itinerario de actividades marcado por el Secretariado de Pastoral de Juventud de la Diócesis de Segovia, que culminará el presente curso con la realización del Camino de Santiago y la celebración del Encuentro Europeo de Jóvenes, que se celebra del 3 al 7 de agosto de 2022 en Santiago de Compostela.

«Esta iniciativa busca ofrecer a los adolescentes y jóvenes de nuestro tiempo un itinerario a través de las redes sociales, por las que navegan y se relacionan, descubriendo que desde allí pueden encontrar un camino hacía algo más grande», afirma Alberto Janusz Kasprzykowski, integrante del Secretariado de Pastoral de Juventud de la Diócesis de Segovia. «Además, la realización de la etapa presencial manifiesta esa convocatoria eclesial de caminar juntos y manifestar el valor y el enriquecimiento de caminar al lado del otro», concluye.

 

go to san frutos

Conocer el corazón del hombre es tarea ardua e inacabable.  Por mucho que creamos conocer la interioridad de la persona, siempre hay algo que se nos escapa, por incapacidad nuestra o por decisión de quien se guarda sus secretos. Según la Biblia, el corazón es la sede de los afectos, y estos son inestables y caprichosos. El hombre puede cambiar si se deja llevar de sus estados anímicos, pero también por impulsos de una voluntad poco consistente. Pasamos del amor a la indiferencia o al desprecio; del interés a la desidia; de la fe a la increencia. No extraña, pues, que el profeta Jeremías afirme: «Nada hay mas falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo conoce?» (19,7). Y añade a continuación: «Yo, el Señor, examino el corazón, sondeo el corazón de los hombres». Lo que al hombre resulta difícil es fácil para Dios, que ha creado al hombre y escudriña los pliegues íntimos del corazón. También Jesús conocía el corazón humano y, según el evangelio de Juan, no se confiaba a los que creían en él por los signos que hacía, «porque los conocía a todos, y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre» (2,24-25). Al decir esto, el evangelista presenta a Jesús con el atributo propio de Dios, que es el conocimiento corazón.

            Un pasaje elocuente de la mutabilidad del corazón del hombre es el que ofrece el evangelio de este domingo al narrar la sorprendente reacción de los vecinos de Nazaret cuando Jesús participa en el culto de la sinagoga. Dice Lucas que, al escuchar a Jesús, «todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca» (Lc 4,22). Pero, a renglón seguido, Jesús les echa en cara que le pidan milagros como los que ha hecho en Cafarnaúm. Sin duda, la gente de Nazaret había oído hablar de tales milagros y le pedían que hiciera lo mismo en su pueblo. Jesús afirma que «ningún profeta es aceptado en su pueblo» pues entiende que, si no hace los milagros que piden, le rechazarán. En su argumentación, Jesús alude a dos milagros que grandes profetas de Israel —Elías y Eliseo— habían hecho en tierra pagana. El primero, a una viuda de Sarepta en el territorio de Sidón; el segundo, a Naamán, el sirio, que fue curado de la lepra. La sola mención de estos hechos provoca tal reacción en la sinagoga, que, según el evangelista, «todos se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo» (Lc 4,28-29).

            ¿Qué ha sucedido para explicar este cambio de conducta? ¿Por qué quienes admiraban a Jesús desean ahora despeñarlo? Sencillamente, porque Jesús ha puesto a sus oyentes frente a la verdad de sí mismos. Como judíos, eran conscientes de ser el pueblo elegido por Dios y, por tanto, merecedores de milagros. Elías y Eliseo, sin embargo, hicieron milagros entre paganos. Al poner estos ejemplos, Jesús critica el particularismo judío que les impide ver que Dios no es manipulable y actúa con toda libertad allí donde encuentra la fe y la acogida que Nazaret no dispensa a Cristo si no realiza milagros. Como dice Pedro, «Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea» (Hch 10,34). El corazón de los vecinos de Jesús cambió de actitud y pretendieron despeñarlo antes que aceptar la verdad que proclamaba. Y es que la peor enfermedad del corazón del hombre es negarse a acoger humildemente la verdad, que nos hace salir de nuestros esquemas y planteamientos de vida y aceptar, como dice Jesús, que solo la verdad nos «hará libres» (Jn 8,32).

 

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A la luz del encuentro mantenido esta semana entre el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el cardenal Juan José Omella, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, las inmatriculaciones de la Iglesia vuelven a ponerse sobre la mesa.

            En lo que concierne a la Diócesis de Segovia, el listado completo de bienes inmatriculados en el periodo de 1998 a 2015 fue publicado hace más de un año en el portal de transparencia de la página web de la Diócesis.

            Ayer, 24 de enero de 2022, la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española hizo público el INFORME SOBRE BIENES INMATRICULADOS POR EL ART. 206 DE LA LEY HIPOTECARIA DE 1998 A 2015. Este informe surge a partir del listado remitido por el Gobierno al Congreso de los Diputados —en febrero de 2021— en cumplimiento de la PNL de 17 de febrero de 2017 sobre los bienes inmatriculados por la Iglesia Católica en el periodo 1998-2015.

            Este informe recoge un total de 407 bienes inmatriculados por la Diócesis de Segovia, de los cuales 81 registran alguna incidencia. Por un lado, existe una duplicidad en un inmueble en Revenga y por otro, el cambio de titularidad por una venta en La Higuera, ambas anomalías ya subsanadas.

            En cuanto a los 79 inmuebles restantes de los que faltan datos para identificar, la Diócesis de Segovia ya comunicó esto mismo en su momento como respuesta a la solicitud que se hizo por parte de la Conferencia Episcopal. En muchos casos, los bienes atribuidos por el informe son difícilmente localizables y en otros no consta certificación de inscripción por parte de la Diócesis. No obstante, se estudiará nuevamente cada caso para aportar una solución adecuada.

            Cabe recordar que, en su momento, la vicepresidenta primera del Gobierno, Dña. Carmen Calvo, subrayaba que «las inmatriculaciones que ha hecho la Iglesia católica se han producido al amparo de una situación legal». Es decir, el Gobierno reconocía que la Iglesia ha inmatriculado sus bienes conforme a la legalidad. Asimismo, la Diócesis de Segovia, mantiene su colaboración con las instituciones públicas y remarca que no pretende poner a su nombre nada que no le pertenezca.

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Don César inicia el lunes su primera visita «ad limina apostolorum» a Roma como obispo de Segovia, que incluye una audiencia con el Papa • El Obispo de Segovia acude junto a los prelados de las provincias eclesiásticas de Valladolid, Madrid, Toledo y al Arzobispado Castrense

 

El Obispo de Segovia, Mons. César Franco, vivirá desde este próximo lunes día 24 su visita «ad limina apostolorum» a Roma junto a los 19 prelados de las provincias eclesiásticas de Valladolid, Madrid y Toledo, así como el Obispo Castrense. Todos ellos constituyen el cuarto y último grupo de obispos en que se ha organizado esta visita por parte de la Conferencia Episcopal Española.

En el caso de don César, la convocatoria que se inicia el próximo lunes día 24 y se prolongará hasta el sábado 29 supone la primera ocasión que acude a Roma como obispo de Segovia en esta visita «ad limina», después de que la pandemia obligara a retrasar la cita, cuya última edición tuvo lugar en 2014, siendo por entonces obispo de Segovia, actualmente obispo emérito, don Ángel Rubio.

Encuentros y celebraciones

La estancia de don César en Roma comenzará con una misa votiva a San Pedro en el altar mayor de la Tumba de San Pedro presidida por el arzobispo de Valladolid, Mons. Ricardo Blázquez. Tras esta celebración, todos los prelados mantendrán diferentes sesiones de trabajo y encuentros en las Congregaciones vaticanas. Asimismo, participarán de las celebraciones eucarísticas en las basílicas pontificias de Roma, además de la capilla del Colegio Español y la Iglesia Rectoral de Santiago y Monserrat de los Españoles.

El encuentro central de esta visita «ad limina» tendrá lugar el próximo viernes día 28, será entonces cuando el Papa Francisco reciba en audiencia a los veinte obispos participantes en el Palacio Apostólico, en la que está previsto un tiempo de diálogo y comunión con los prelados.

Visita «ad limina»

La visita «ad limina apostolorum» es una convocatoria que propicia, cada cinco años, el encuentro de los obispos católicos con el Santo Padre para informar de la situación de la Iglesia en la diócesis que cada prelado tiene encomendada. Así, esta visita enlaza con la tradición arraigada de peregrinar a Roma para visitar la tumba de los apóstoles Pedro y Pablo como expresión de comunión eclesial.

SAMARITANAS CUÉLLAR

La comunidad de Carmelitas Samaritanas del Sagrado Corazón de Jesús abandona el Santuario del Henar, despedida que responde a una reestructuración de comunidades dentro de la congregación. Las hermanas dejan el santuario, tras casi dos años, de mutuo acuerdo con el Obispado de Segovia. No obstante, esta reestructuración no afecta a la comunidad que habita en el Santuario de la Fuencisla, por lo que su presencia seguirá junto a la patrona de Segovia.

            A pesar de la despedida de la comunidad de Carmelitas Samaritanas, el santuario continuará abierto a las visitas y al culto, gracias a la presencia del rector, D. Carlos Miguel García Nieto, y a los sacerdotes de la parroquia de Cuéllar. Asimismo, continuará desarrollándose la agenda prevista para la conmemoración del Año Jubilar Henarense.

            Se da la circunstancia de que mañana, domingo 23 de enero —Domingo de la Palabra de Dios—, La2 de Televisión Española emitirá la Eucaristía dominical desde el Santuario de El Henar.

            Monseñor César Franco agradece a la comunidad su labor en el santuario durante este tiempo y confía en que pronto llegue otra comunidad que llene de vida El Henar y cuide de la ‘Morenita de Castilla’ y sus devotos.

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Ángel Anaya Luengo es el nuevo director de Cáritas Diocesana de Segovia, cargo al que accede tras ser nombrado de forma oficial por el Obispo de Segovia, Mons. César Franco tras acordarse en el Consejo diocesano de Cáritas, tal y como estipulan los estatutos. Anaya sustituye en el cargo a Mariano Illana, al frente de la entidad desde enero de 2019.

Natural de Segovia, casado y padre de dos hijos, Ángel Anaya está vinculado a la parroquia de Nuestra Señora de El Carmen, es miembro del Camino Neocatecumenal y del equipo de la Delegación diocesana de Apostolado Seglar. Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid, desarrolló la mayor parte de su vida laboral en Telefónica, habiendo trabajado los últimos años como autónomo y en OCA ICP (Madrid).

El Obispo de Segovia agradece a Mariano Illana su trabajo durante estos tres años en Cáritas Diocesana de Segovia y da la bienvenida a Ángel Anaya, desando que su labor sea fructífera para la organización, y para toda la Diócesis. A la vuelta de la visita «ad limina», Mons. César Franco se reunirá con ambos, en la sede de Cáritas Diocesana, para hacer la presentación del nuevo director a los voluntarios y empleados de Cáritas, y agradecer a Mariano Illana su generosa contribución a esta institución, especialmente en estos últimos años difíciles a causa de la pandemia.

Jueves, 20 Enero 2022 11:32

«Domingo de la Palabra de Dios»

El Papa Francisco ha instituido el domingo de la Palabra de Dios, que, en este año, coincide con el 23 de enero. Quiere el Papa que el pueblo de Dios reflexione, celebre y divulgue la Palabra de Dios contenida en la Escritura, es decir, en los libros que forman la Biblia. No es una palabra escrita sin más; es palabra viva, cada vez que se proclama en la liturgia o cada creyente la lee y medita en su corazón. Junto a la Eucaristía, la Palabra de Dios constituye el mayor tesoro de la Iglesia. Hay que reconocer que, a pesar del esfuerzo de la Iglesia por llevar la Palabra de Dios a la vida cotidiana de los cristianos, aún estamos lejos de conseguir este fin.

            En este domingo leemos dos lecturas muy afines que ayudan a entender la importancia de la Palabra de Dios. La primera, tomada del libro de Nehemías, reconstruye el momento en que el pueblo de Israel, a la vuelta del exilio de Babilonia, es congregado para escuchar la lectura del libro de la Ley que Dios había dado a Moisés. Dice el texto que se leyó el libro desde la mañana hasta el mediodía y que «todo el pueblo escuchaba con atención la lectura del libro» (Neh8, 3). Cuando Esdras tomó el libro y lo abrió en presencia de todo la gente, «el pueblo se puso de pie». Quienes participan de la eucaristía evocarán el momento en que, al comenzar la lectura del evangelio, la comunidad se pone de pie, por respeto a Cristo que se dirige a los fieles.

            El texto de Nehemías tiene su correspondencia con el evangelio. Jesús, como fiel judío, acude el sábado a la sinagoga para celebrar la liturgia. Como adulto que era, podía hacer la lectura tomando el rollo de la Escritura y leyéndolo en público. Por su condición de rabino o maestro, podía hacer también un comentario (lo que nosotros llamamos homilía) y exhortar al pueblo. Aquel sábado, Jesús buscó el pasaje del profeta Isaías en el que se lee la vocación del Siervo que Dios envía para «anunciar un año de gracia del Señor». Al terminar la lectura, devolvió el rollo a quien le ayudaba, y se sentó para hacer su comentario. San Lucas, que lo narra, dice que «toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír» (Lc4, 21).  Es indiscutible el paralelismo con el texto de Nehemías, y también indiscutible su diferencia. Jesús atrae la mirada de toda la asamblea y afirma algo sorprendente: que la palabra del profeta se ha cumplido en él. La Palabra de Dios, por tanto, no es solo lo escrito por Isaías, sino lo cumplido en Jesús. El evangelista no explicita la homilía de Jesús; le basta afirmar que lo dicho por el profeta tiene su cumplimiento en su persona.

            Dos cosas quiero subrayar de todo lo dicho: en primer lugar, la Palabra de Dios debe ser recibida con respeto y atención porque es Dios quien habla. ¿Comprendemos bien el significado de esta verdad? Dios dialoga con el hombre, entra en comunión con él por medio de lo más hermoso que tiene: la palabra. Se dirige a mí, en mi circunstancia personal, me interpela y me enseña. En segundo lugar, la Palabra de Dios se ha cumplido plenamente en Jesús, el Verbo eterno que nos habla de todo lo que visto y oído al Padre. Cristo se convierte, por tanto, en la clave de las Escrituras, la «norma» de su interpretación. Según los grandes maestros, lo que estaba latente en el Antiguo Testamento se hace patente en el Nuevo, porque la Palabra de Dios se ha encarnado para interpretar lo que Dios había dicho por medio de profetas, sabios y poetas. Dios ha hablado definitivamente en el Hijo, el muy amado, al que debemos escuchar. ¿Comprendemos entonces el tesoro que tenemos en la iglesia, nuestra casa, y descubrimos su belleza?

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El padre Frédéric Manns, profesor del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén ha mostrado, con su habitual competencia, que en el Evangelio de Juan existe una «sinfonía esponsal». Desde el inicio del Evangelio, Juan Bautista se denomina «amigo del esposo», que es Cristo. El título «esposo», aplicado a Cristo, es quizás uno de los menos conocidos entre los cristianos de a pie. Otros títulos se han impuesto con más preeminencia: Mesías, Hijo de Dios, Hijo del Hombre. Pero este de «esposo» es de enorme importancia porque recoge la gran tradición del Antiguo Testamento, según la cual Dios es el esposo de Israel con quien se ha comprometido en una alianza eterna.  A nadie se le escapa que el título de «esposo» lleva consigo connotaciones humanas, afectivas y psicológicas que están ausentes en otros títulos. Podríamos decir que llamar a Jesús «esposo» es afirmar que en él, el hombre —varón o mujer— puede encontrar la plenitud afectiva que anhela como base de su felicidad. En cierto sentido es lo que dice san Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón anda inquieto hasta que descanse en ti». Pero, de modo indirecto, aplicar a Jesús el título «esposo» confirma algo propio del evangelio de Juan: en Jesús se ha hecho presente Dios mismo, quien, según los profetas, viene a unirse a la humanidad en unos esponsales de fidelidad eterna.

            En la liturgia de este domingo se confirma lo que venimos diciendo. La lectura del profeta Isaías es un poema de amor en la que se dice a Israel: «El Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá su esposo. Como un joven se desposa con una doncella […] como se regocija el marido con su esposa, se regocija tu Dios contigo» (Is 62,5). El profeta utiliza, además, una imagen poética llena de significado, pues ante la vista de Jerusalén con su muralla almenada que el sol de la aurora cubre de luz, dice: «Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios» (Is 62,3). Dios es el rey victorioso, que como el sol, ilumina a su ciudad santa que «parece una corona refulgente sobre el monte visible desde lejos y magnífica» (Schökel).

            Que Jesús haga su primer milagro en las bodas de Caná tiene que ver con esta «sinfonía esponsal» de la que habla F. Manns. No es causalidad que Jesús quisiera participar en unas bodas y que, en su trascurso, ofreciera un vino espléndido y abundante. ¿De qué otra manera podía manifestarse Dios sino en la abundancia de sus dones? La venida del esposo definitivo de la humanidad se hace patente en el «signo» de Cristo que ilumina a los comensales con la gloria y la fe de su actuación. La presencia de María como «mujer» resalta el simbolismo. Ella es la imagen del nuevo pueblo de Dios que invita a los criados a servir al Mesías y preparar así la alianza nueva: «Haced lo que él os diga». Estas palabras recuerdan las de Moisés en la conclusión de la alianza primera. Jesús ha llegado como el «esposo» definitivo del pueblo de Israel y todos deben ponerse a disposición suya para celebrar las bodas definitivas. La cantidad de agua transformada en vino —600 litros—, teniendo el cuenta que el vino «alegra el corazón del hombre», subraya que Dios no escatima sus dones, sino que los reparte sin medida a quien se le acerca y se deja amar por él.

            Presenciamos, pues, la auto-manifestación de Jesús al inicio de su ministerio que desencadena otras revelaciones de sí mismo y que culminarán en la cruz, donde de su costado abierto nacerá la esposa —la Iglesia— que, unida a él, proclamará su amor a todas las generaciones. Allí, en la cruz, Jesús ofrecerá el vino nuevo y revelará el amor infinito que le trajo a habitar entre los hombres.

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