Secretariado de Medios

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RELIGIÓN

 

Los datos de la Enseñanza de Religión en la Escuela (ERE) arrojan, un año más, una extraordinaria respuesta de las familias a esta propuesta formativa. Y es que la asignatura de Religión y Moral Católica, de oferta obligatoria para los centros y de libre elección para los estudiantes, aglutina a seis de cada diez alumnos segovianos matriculados en Educación Infantil, Educación Primaria, educación Secundaria y Bachillerato.Pese a las complejas circunstancias estructurales que rodean a esta asignatura, las delegaciones Enseñanza de las once diócesis de la región se felicitan porque, en la Comunidad, siete de cada diez familias consideran que la ERE católica es un elemento decisivo para la formación integral de sus hijos.

Concretamente, en Segovia han elegido la asignatura de religión un total de 11.162 alumnos, cifra que representa el 66,34% del total del alumnado.

 

ALUMNOS RELIGIÓN

 

  

CASTILLA Y LEÓN

En el conjunto de Castilla y León, 183.773 alumnos han elegido esta asignatura, esto es el 70´15 % del total del alumnado. Los datos estadísticos de este curso 2020/ 2021 desglosados por etapas son los siguientes:

- En infantil: 33.877 alumnos, el 70,17%.
- En primaria 84.744 alumnos, esto es el 72,50%.
- En Secundaria Obligatoria 57.968 alumnos, el 71,83%.
- En 1º de Bachillerato 7.154 alumnos, el 44,57%.

Entre ese 30% de alumnos que no eligen Religión y Moral Católica también hay un porcentaje menor, pero significativo, que elige otras opciones confesionales para atender ese ámbito educativo concreto. También es destacable que en 1º de Bachillerato la asignatura, en su marco particular, es la optativa más elegida por parte del alumnado de las tres opciones académicas con las que concurre. Es reseñable que la comunidad de Castilla y León se sitúa diez puntos por encima de la media española, dato que demuestra que los esfuerzos de las delegaciones y de los profesores están obteniendo resultados, y que las familias castellanoleonesas son receptivas a esta oferta formativa.

Las delegaciones diocesanas en colaboración con la Consejería de Educación y otras instancias formativas ofrecen una formación continua a los profesores para adecuarse a las exigencias de la escuela y del cambiante mundo educativo. Es necesario recordar que todos ellos tienen una sólida formación universitaria, una capacitación pedagógica propia y que complementan con la formación permanente anual en formato de cursos, grupos de trabajo o seminarios.

FORMACIÓN

La enseñanza de religión católica aporta los contenidos necesarios para ayudar a los alumnos a madurar las todas las dimensiones de la persona. A través de una pedagogía y didáctica plenamente curricular proporciona los elementos necesarios para conocer mejor las raíces cristianas de nuestra cultura; aporta saberes de sentido y finalidades para conocer el sentido último del nacimiento, de la vida, del dolor, del esfuerzo, del trabajo, de la misma muerte; enseña a colaborar con la humanización de la sociedad y en el cuidado del creado y, por último, favorece el discurso interdisciplinar en el ámbito académico, imprescindible para proporcionar a las nuevas generaciones un saber integral.

Entre los objetivos a medio y largo plazo, las diócesis de la región pretenden mantener estas cifras y ya planean nuevos proyectos compartidos para mejorar su oferta educativa adaptándose al nuevo marco curricular que en breve será publicado por el Ministerio. En este sentido, las delegaciones diocesanas de enseñanza confían en que los próximos Reales Decretos faciliten una adecuada inserción de la enseñanza de religiosa en el marco escolar y que la Consejería de Educación de Castilla y León pueda generar una normativa que respete el derecho fundamental de las familias a elegir libremente y sin perjuicios la enseñanza de religión para sus hijos.

Barahona Iglesia

 

Tras la cita en la que quedó sellado el convenio de colaboración entre Obispado y Diputación, los representantes de ambas entidades que forman parte de la Comisión designada para valorar qué templos reciben los 300.000 euros del acuerdo aprovecharon la cita para reunirse y decidir las iglesias de la provincia que precisan trabajos de urgencia. Esta mañana, la Junta de Gobierno de la institución provincial ha aprobado el listado definitivo, en el que finalmente figuran un total de ocho templos, lo que supone cuatro más que en la edición anterior.

Con una aportación total del Obispado de 150.000 euros, y otros 150.000 financiados por la Diputación, los presupuestos de los trabajos a acometer oscilan entre los 18.000 euros que costará el recalce de la sacristía de la iglesia de Valdesaz en Condado de Castilnovo y los 70.771,84 euros de la iglesia de Barahona del Fresno. Diputación y el Obispado aportarán 21.000 euros cada una, mientras que la cantidad restante del presupuesto, al igual que sucede en el resto de obras a acometer, será aportada, tanto por la propia parroquia como por el ayuntamiento del municipio correspondiente, cuya involucración es fundamental para completar estos trabajos de conservación del patrimonio cultural de la provincia. De cualquier manera, las contribuciones de estas parroquias tampoco serán idénticas y, dependiendo de la magnitud de la obra, variarán también en función de las posibilidades de las propias parroquias.

Entre las obras a subvencionar por medio de este acuerdo para la conservación y reparación de retablos e iglesias de la provincia, también figuran el retejo de la iglesia de Cozuelos de Fuentidueña, el de la nave central de la iglesia de Navalmanzano. También la reparación de la cubierta y la espadaña de la iglesia de Castrillo de Sepúlveda, la de la cubierta de la ermita de San Juan Degollado de Tizneros, el arreglo de la cubierta de la iglesia de Villoslada y, por último, el refuerzo de los tirantes de la estructura del templo de Zarzuela del Pinar.

Como ya manifestaron el vicario general de la Diócesis de Segovia, Ángel Galindo, y el presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente, el día de la firma del convenio, que contempla un incremento de 60.000 euros respecto al acuerdo firmado en 2020, estos trabajos permitirán el arreglo de unas construcciones necesarias para la conservación del patrimonio cultural y arquitectónico de la provincia, así como para la salvaguarda de las raíces y la tradición de los pueblos.

 

 

 

Viernes, 30 Abril 2021 08:02

REVISTA DIOCESANA MAYO 2021

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Viernes, 30 Abril 2021 07:39

SAN JOSÉS DESDE LA VENTANA

SAN JOSÉS VENTANA

 

Como viene ocurriendo desde que perdimos la buena costumbre de enviarnos christmas para felicitarnos las Pascuas, los últimos días del año son propicios para recibir y reenviar por whatsapp todo tipo de imágenes más o menos relacionadas con la Navidad. Una de las que más circularon en esta última fue la de una Sagrada Familia con un posado particular: María durmiendo plácidamente y el bueno de san José jugando alborozado con el Niño entre sus brazos. ¿Se acuerdan? A todos nos llegó por uno u otro camino. ¿Qué quiere significar? ¿Es una oportuna estampa reivindicativa de la responsabilidad que cabe exigir a los hombres en las tareas del hogar o es una cariñosa muestra de la naturalidad que reinaba en aquella familia ejemplar? Las dos cosas son posibles y están igual de bien traídas. Quedémonos con la segunda por esta vez. ¿Demostraría verdaderamente José en su vida esa sensibilidad por los detalles íntimos que hay que atender dentro de una casa? Yo creo que sí.

 En un tiempo convulso en el que tan necesario se hace el discernimiento sosegado de lo que nos acontece, aceptando las cosas como vienen y tomando las mejores decisiones en bien propio y de los demás, el papa Francisco ha declarado un año dedicado a san José en memoria de un hombre honesto y prudente cuyo comportamiento modélico puede iluminar hoy el de muchos. Este es el objeto de la carta apostólica Patris corde (con corazón de padre), un documento sencillo, en muchos pasajes más personal que doctrinal, cuya lectura es verdaderamente recomendable para los que deseen acercarse al fondo humano del personaje.

En la sociedad en que vivimos, tan entintada de un feminismo oficialista por momentos agotador, se agradece poder volver la vista hacia una figura masculina, hacia un hombre justo, tal como lo define el Evangelio, que encarna unas virtudes que, aunque el imaginario sociológico dominante atribuye por sistema a la mujer, son fácilmente reconocibles también en la mayoría de los varones. San José fue un esposo discreto, callado, práctico, trabajador, amante de su familia, de su casa, ajeno a todo protagonismo y, sobre todo, un hombre delicado. Gran delicadeza y una personalidad fuera de lo común es lo que demostró al mundo al no repudiar a María, despreciando olímpicamente los convencionalismos sociales –y escandalosamente machistas– de su época, dando así su «fiat» particular al papel secundario que se le pidió desempeñar en la vida. Francisco dice que fue un hombre valiente, capaz de una valentía creativa en medio de las dificultades que hubo de afrontar. Y un buen padre para Jesús.

Pues de hombres cabales y trabajadores, hombres virtuosos y ejemplares como fue el carpintero de Nazaret, anda el mundo lleno. A todos nos vienen a la cabeza los rostros afables de algunos de ellos, buena gente que ha demostrado esa valentía creativa en su existencia y que nos hace más agradable la nuestra. Cuántas personas mayores –ahora que nos acordamos de ellas– han trabajado honradamente para sacar adelante a los suyos; cuántos padres de familia andan entregados hoy a esa causa en medio de la que está cayendo; cuántos hombres que viven solos, viudos o divorciados, llevan una vida reservada pero de mérito en unas circunstancias que no son las que quisieran ni para ellos ni para nadie. Y cuántos abuelos ya jubilados hay, ¡cuántos!, cuya labor más querida es la de darse a sus nietos en todo lo que humanamente dependa de ellos. No conozco a ningún abuelo que, recordándole su condición recién adquirida, no yerga orgulloso la cabeza, esboce una sonrisa y mude la expresión poniendo una cara de arrobo semejante a la del san José del whatsapp.

Uno de los momentos más simpáticos del día es la salida de los colegios. En ellos, puede observarse a decenas de abuelos, un pequeño ejército de jovencitos de segunda generación que, pertrechados de buenos abrigos en invierno o cargando en una mano con los de los nietos en el entretiempo, se hacen cargo de sus respectivos mocosos a la hora de la salida, dándoles la mano que les queda libre para cruzar la calle y siendo los primeros receptores de la cuenta de las andanzas de la mañana y de la lista de tareas para la tarde. «Venga, hijo, camina más ligero que ya debe de estar la abuela esperando con la comida en la mesa» parecen decirles, y más de una vez así será, a esos mocitos que dentro de muchos años los tendrán como referentes imborrables en los recuerdos de su infancia.

En fin, que siempre es refrescante, como decíamos, recrearse en la figura amable del bueno de san José. O expresándolo de otro modo, contemplar su santidad, que de eso se trata. Conviene recordar que en el mes de marzo, sólo unos pocos días después de los dedicados a los actos ruidosos y justamente reivindicativos de las mujeres, celebramos la presencia silenciosa del esposo de María para certificar que, aunque los hombres no tengamos el privilegio de tener una fecha dedicada a nuestras cosas, sí podemos sentirnos representados por el santo que más llegó a conocer a Dios. Ahora que comienza mayo, volvemos a tener la ocasión de reparar en su figura, como obrero que fue, con motivo del día de los trabajadores.

San José, el padre de Jesús. Un varón justo, como así merecen ser llamados todos esos sanjosés que, apurando el paso, desfilan bajo mi ventana mirando prudentemente hacia ambos lados antes de cruzar la calle con una criatura que, sin ser propiamente suya, el amor providente de Dios ha puesto bajo su cuidado.

David San Juan

De todas las imágenes que Jesús utiliza para describir la relación entre él y los suyos, quizás la de la vid sea la más sugerente y, aunque nos remita al ámbito de la naturaleza, la más personalista. Tiene como trasfondo la imagen de la viña, cantada por Isaías, que presenta a Dios cuidando de Israel como hace un agricultor con su viña. Este la rodea con una cerca para librarla de alimañas, la descanta y la abona para que produzca buenos frutos. El desencanto del agricultor —el de Dios— sucede cuando, en lugar de dulces racimos, da agrazones.

La diferencia con el relato de Juan es que Jesús ocupa el lugar de Israel: él es la vid. Todo el amor de Dios se personaliza en él. Toda la vida procede de él. Toda la actividad viene de propia vitalidad. Los discípulos son sus sarmientos. Su vocación es «permanecer» en Jesús para dar fruto. Y el Padre, como buen labrador, los poda —es decir, los limpia— para que den más fruto. Toda la voluntad del Padre se concreta en que den fruto abundante. Con esto el Padre recibe gloria, es decir, es alabado por quienes contemplan la vida de los cristianos.

Esta relación entre Jesús y los suyos presenta la vida cristiana en su cualidad más esencial: la unión con Cristo. Una unión vital: entre Jesús y los suyos corre la misma savia vivificadora. Es una unión de naturaleza moral: los frutos son la justicia, la verdad, la paz y la misericordia. Es una unión que define el futuro de los sarmientos. La imagen del fuego escatológico representa el juicio de Dios que aparta de sí a los sarmientos secos. Seguramente esta imagen pudo venirle a Jesús de las hogueras que se hacían en el torrente de Hinón —de donde viene la palabra gehenna— para quemar las ramas y hojas secas que los agricultores apiñaban en montones para ser quemados. Dios cortará a los sarmientos secos e infecundos y los entregará al fuego. La fuerza de esta imagen solo se comprende si tenemos en cuenta la gracia que conlleva la unión con Cristo.

Desde esta perspectiva, el cristianismo es la expansión de la vida de Cristo en quienes, gracias al bautismo, nos hemos convertido en miembros suyos. Supone, por tanto, una transformación ontológica en quienes por pura gracia somos pertenencia de Cristo. Y, por tanto, herederos de sus bienes, como dice san Pablo. Esta concepción de la vida cristiana afecta a toda nuestra vida personal que tiene en Cristo su fundamento existencial, moral y escatológico. Para entender bien esta última palabra, hay que recordar que eschaton significa no solo lo último, sino lo definitivo e inmutable que sucede ya en Cristo, revelación definitiva de Dios en la historia de los hombres. Jesús, en cuanto Cristo, es el eschaton de Dios: el culmen de su revelación y lo que da plenitud a la historia de los hombres. Por eso, su persona, por ser quien es, se convierte en el Juicio que tiene la última palabra sobre el destino de los hombres en la medida en que estos se posicionen a favor o en contra de él de modo libre y consciente. Se explica, pues, que Jesús reclame para sí esta potestad de juzgar recibida de su Padre.

La seriedad que supone, por tanto, el hecho de ser cristiano solo se aprecia debidamente desde la categoría de «permanecer en él», según dice la alegoría de la vid y los sarmientos. Permanecer en Jesús, en su amor y en sus palabras es la vocación propia de cristiano. Esto es una gracia recibida en el bautismo, que no puede reducirse a un nivel meramente moral. Se trata de un nuevo nacimiento, una creación nueva, que sucede por amor libre y gratuito de Dios. Basta mirar la naturaleza para descubrir que los racimos de la vid dan por sí mismos razón del secreto de su belleza y abundancia. Son consecuencia que la vid que los nutre.

+ César Franco
Obispo de Segovia

todos henar

 

El 8 de agosto de 2021 es una fecha que Cuéllar, y toda la Diócesis, tiene marcada en rojo en el calendario pastoral. Ese día se abrirán las puertas del Santuario de El Henar dando inicio al Año Jubilar Henarense. Un acontecimiento que llena de júbilo —valga la redundancia— a toda la provincia, y cuyos primeros detalles se han dado a conocer esta mañana en el claustro del santuario cuellarano.

D Cesar Henarweb
El Obispo de Segovia, Mons. César Franco, ha comentado la línea maestra de la carta pastoral que ha escrito con motivo de la celebración de este año tan especial. El prelado define en su texto la devoción mariana en este santuario como «seña de identidad de la Diócesis y lugar privilegiado de piedad mariana en Castilla y León». Por ello, ha recordado que todos los actos convocados, religiosos y culturales, tienen el fin de «transmitir a la sociedad que la fe y la vida se relacionan en perfecta armonía y contribuyen a que la alegría sea plena». Finalmente, ha a peregrinar hasta El Henar con «fe y desprendimiento de todo lo que impide caminar con ligereza», deseando que este Año Jubilar «convierta esta región tan querida en foco de peregrinación y sepamos transmitir la alegría de que la Iglesia peregrina de la mano de Cristo».

 

MI MADRE Y MIS HERMANOS

El rector del Santuario de la Virgen de El Henar, D. Carlos Miguel García Nieto, ha sido el encargado de desgranar el significado del lema elegido para este Año Jubilar: «Mi Madre y mis hermanos». El rector ha comenzado haciendo alusión a las palabras de Jesucristo cuando le preguntan quiénes son su madre y sus hermanos: «los que escuchan la Palabra, la cumplen y la viven», ha dicho. Por ello, ha querido subrayar que desde El Henar «queremos que todos los que acudan encuentren aquí una comunidad de hermanos» en la que reafirmar la alegría, la fe y la misericordia.Carlos Miguel Henar

Asimismo, García Nieto ha destacado que «todos van a tener en El Henar su casa», porque el hogar de una Madre es el de sus hijos. Un lugar donde acudir a reencontrarse con las raíces cristianas en un Año Jubilar que espera «insufle nuevos ánimos
a todos aquellos que se acerquen físicamente o a través de las redes sociales y los medios de comunicación».

Consciente de la situación sanitaria en la que nos encontramos, el rector del santuario ha afirmado que «la seguridad de las personas es prioritaria», por lo que estará garantizada siguiendo las normas que estimen las autoridades sanitarias. En este sentido, cada acto cuenta con un plan alternativo por si no pudiera desarrollarse según lo previsto. En cuanto a las instalaciones, ha revelado que siguen en contacto con todas las administraciones para adecuar el espacio a esta celebración. Así, se encuentran a la espera de recibir la licencia municipal para emprender las obras en la bóveda de la sacristía, actuación que ha calificado de «urgentísima».

Agradeciendo a la Diócesis de Segovia su «esfuerzo sobrehumano» para ayudar a acondicionar el santuario y su entorno, Carlos Miguel ha afirmado que su objetivo está en recuperar para Cuéllar, la Diócesis y toda la Comunidad de Villa y Tierra, la repercusión que tuvo en la zona la exposición de las Edades del Hombre.

sonia henar web
Por su parte, Sonia Martín Quijada, diseñadora del logotipo identificativo de este acontecimiento, ha comentado su simbolismo. Con la imagen en el recuerdo del azulejo de la Virgen, Sonia ha revelado que su objetivo es acercar esta imagen mariana a quien la conoce, y a quien no. Una representación donde «nada es casual» con tres puntos esenciales: la madre, el niño y el milagro.

Con la corona, réplica de la original, ha querido representar que la Virgen es reina del pueblo y Madre de Dios. Una imagen con manto rojo, del mismo color que el que la Virgen del Henar lleva en la procesión de su día grande, aunque diferente al rojo encarnado del manto del Niño, réplica del color de la talla románica. En el logotipo también está representado el milagro que se atribuye a esta advocación mariana: que dice que se apareció a un pastor al que le dijo que la desenterrara del lugar donde se encontraba, del que manó agua milagrosa. Ese lugar es hoy la ‘fuente del cirio’, representado en el logotipo por tres gotas de agua dejando que «el pastor seamos cada uno de nosotros, que vemos a la Virgen y reconocemos en ella la madre, el niño y el milagro».belen henarweb

Igualmente, la diseñadora ha detallado los aspectos clave del cartel, en el que además del logotipo encontramos representados por líneas todos los caminos desde los que se puede llegar a El Henar. Unas líneas que no son continuas, «porque a lo largo de la vida hay piedras que saltar, pero el encuentro de todas ellas está en el nudo, en este Jubileo». Cartel en el que también aparece un cirio y varias llamas como símbolo de luz, representando esa idea de que quien acuda al Henar volverá y lo contará, «llenando de fe y esperanza esos caminos que son de ida y vuelta».

De otro lado, Belén Escudero de Benito, de la Asociación ‘Virgen del Henar’, ha desvelado los detalles de un pañuelo conmemorativo de este Año Jubilar, disponible para su venta en la tienda del santuario y que es de un «azul Inmaculada» en el que está bordado el logotipo de la celebración. Asimismo, ha asegurado que están trabajando en un dulce para de este Año Jubilar que posteriormente pueda quedar instaurado como dulce típico del santuario.

 

CELEBRACIONES

Desde el mes de agosto de este año, y hasta septiembre de 2022, ya hay previstos una serie de actos que buscan, esencialmente, potenciar la devoción mariana en este icónico santuario de la Diócesis. Las grandes celebraciones serán la apertura del Jubileo el 8 de agosto y la fiesta del Henar el 19 de septiembre, ambas en 2021. A estas dos hay que sumar el 50 aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen el 25 de junio de 2022, año en que también tendrá lugar un jubileo de los jóvenes con vigilia y concierto —el 16 de julio— y la fiesta del Henar, con la clausura del Año Jubilar el 18 de septiembre.

Conferencias sobre diferentes temáticas —historia, folklore, arte, ecología, cuaresma, indumentaria tradicional—, exposiciones, conciertos y eventos como una exhibición de la Guardia Civil y la Guardia Real o la peregrinación juvenil desde toda la Comunidad completan un cartel de actividades con el que atraer a fieles y devotos de toda la geografía española.

 

AÑO JUBILAR HENARENSE

logo jubileo 2022El Año Jubilar Henarense fue concedido por la Santa Sede el pasado 23 de octubre de 2020 como respuesta a la petición cursada por el Obispo de Segovia. Este Año Jubilar surge como respuesta a la conmemoración del IV Centenario de la concesión pontificia de la fiesta de Nuestra Señora de El Henar —en virtud del breve pontificio de 9 de agosto de 1621 de Gregorio XV—. Una celebración a la que se suma la conmemoración del L Aniversario de la Coronación Canónica de la imagen de la Virgen, que tuvo lugar el 25 de junio de 1972.

La celebración de este jubileo es una ocasión de renovación interior, además de revertir de forma positiva en la zona, generando espacios de encuentro, inversión y riqueza. Igualmente, puede servir de incentivo para una Castilla vaciada que encuentre en su camino hacia Cuéllar y El Henar una vía de reclamo para fomentar sus diferentes localidades.

La Diócesis de Segovia se ha involucrado de lleno en este evento. Por ello, el Santuario de El Henar y los actos que se celebren en torno a la Virgen serán un espejo donde Cuéllar, la Diócesis, Segovia y Castilla y León proyecten su mejor imagen, cuidando del emblema espiritual-mariano de la región.

 

 

 

 

convenio diputación

 

El vicario general de la Diócesis de Segovia, D. Ángel Galindo García, y el presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel de Vicente, han firmado un convenio de colaboración con el objetivo de conservar el patrimonio cultural de los pueblos de la provincia. En virtud de este acuerdo, ambas instituciones destinarán 300.000 euros, financiados a partes iguales, a la restauración, conservación y reparación de varios templos de la provincia.

Las actuaciones de conservación y reparación atenderán a criterios de gravedad, urgencia y necesidad de estas, teniendo también en cuenta las aportaciones económicas que pudieran realizar tanto las parroquias como los ayuntamientos de los municipios donde se vayan a acometer dichos trabajos.

Don Ángel Galindo ha mostrado su agradecimiento a la Diputación por esta colaboración, y manifiesta su satisfacción porque el convenio tiene «muchos efectos positivos en la conservación del patrimonio religioso de la provincia». Asimismo, ha destacado la importancia de «conservar y embellecer los templos» tanto para las localidades que albergan los templos, como para que «la gente que acuda a los pueblos pueda admirar la belleza de las iglesias».

Por su parte, el delegado diocesano de Patrimonio, D. Alberto Espinosa, ha asegurado que esta firma hace posible la alianza entre Obispado, Diputación, ayuntamientos y parroquias con el objetivo de «promover que los pueblos no se deshabiten fomentando sus raíces, porque de lo que más orgullosos están es de sus iglesias».

Miguel Ángel de Vicente ha valorado la renovación de este acuerdo porque «el eclesiástico es un patrimonio que está ahí, dando valor a nuestros pueblos, y sería una irresponsabilidad por nuestra parte dejarlo morir». En este sentido, De Vicente se ha congratulado de que «este año se haya podido aumentar la aportación con respecto al pasado ejercicio porque es una demanda que se nos traslada desde los pueblos».

EXPERIENCIA POSITIVA

Este acuerdo suscrito entre Obispado y Diputación pone de manifiesto la intención de seguir una línea de cooperación institucional, teniendo en cuenta la experiencia positiva de años anteriores en los que se suscribieron convenios similares entre ambas partes.

Con este convenio, y el aumento de 60.000 euros en la financiación respecto al suscrito el pasado año, se pone de relieve la preocupación de la Iglesia y la Administración por conservar esos templos que, aunque no estén catalogados oficialmente como monumentos, forman parte del patrimonio arquitectónico del medio rural.

Grado del Pico, Castroserna de Abajo, Aldehuela del Codonal, Fuenterebollo y Villoslada fueron las cinco localidades en cuyas iglesias parroquiales se llevaron a cabo labores de restauración y reparación en sus estructuras y cubiertas el año pasado.

 

La imagen del buen pastor, que da nombre al cuarto domingo de Pascua, comporta una idea fundamental para entender por qué Cristo se aplica a sí mismo este título tan entrañable: Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. En contraste con los ladrones, salteadores y bandidos, Jesús no sólo cuida del rebaño, sino que, cuando llega el lobo, da la vida por el rebaño. Jesús insiste en que este gesto, el de amar y morir, nace de su soberana libertad. E insiste de forma inequívoca: «Nadie me quita la vida, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre» (Jn 10,18).

Llama la atención, frente a esta claridad evangélica, que algunos exegetas expliquen la muerte de Cristo como algo inesperado para él, de forma que no tuvo más remedio que aceptar el desenlace de la muerte. Es obvio que, en la muerte de Jesús, han intervenido factores religiosos y políticos que provocaron su muerte. Esto no quita para que previera su muerte y la asumiera con entera libertad. De esto se trata en la imagen del buen pastor, sobre la que un investigador de la talla de A. Wikenhauser dice: «Este rasgo de la figura del pastor no proviene ni del Antiguo Testamento ni de las fuentes extrabíblicas; ni aparece siquiera en los sinópticos. Su origen no tiene otra explicación que el hecho mismo de la entrega que Jesús hizo de su vida sobre la cruz». Jesús fue consciente de que su enseñanza y su actuación le conducirían a la muerte, que aceptó con absoluta libertad como encargo recibido del Padre. Por eso, en las plegarias eucarísticas se subraya, antes de la consagración, que su pasión fue «voluntariamente aceptada». Dicho con otras palabras: en su amor a los suyos hasta la muerte, Cristo ha mostrado su libertad de amar y de morir. Este dato es esencial para entender el dogma cristológico. Así lo confesó también ante el procurador Poncio Pilato cuando este le advierte que tiene autoridad para condenarlo. La réplica de Jesús es contundente: «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto» (Jn 19,11).

Hay otra afirmación de Jesús que conviene comentar para entender su misión y la de la Iglesia. Es la siguiente: «Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor» (Jn 10,16). Muchos cristianos y no cristianos no entienden que la Iglesia deba llevar el Evangelio a todos los hombres. Consideran esta tarea como una especie de «colonización cristiana» de las diferentes culturas y pueblos. ¿No sería mejor —se preguntan— que los hombres siguieran sus propios caminos de salvación, que, en la providencia de Dios, pueden conducirle a él? Este planteamiento haría inútil, en primer lugar, la encarnación del Hijo de Dios, que ha venido precisamente a revelar el camino hacia el Padre. Aunque el hombre pueda salvarse por caminos que solo Dios conoce, éste ha querido revelarse en su Hijo para manifestar su amor a los hombres de una manera que ninguna mente humana hubiera sospechado. Por eso dice Jesús que el Padre le ha enviado a congregar a todos los hombres en un solo rebaño bajo un solo pastor. Por otra parte, el cristianismo se presenta como una oferta de libertad. La fe se propone, no se impone. Pero iría contra la universalidad de la fe y contra la fraternidad universal de los hombres privarles del conocimiento de lo acontecido en Cristo —la salvación eterna— y, en último término, dejaría a los hombres huérfanos del amor y de la compañía de quien nos ama hasta dar la vida por nosotros. Como decía san Juan Pablo II, Cristo es un derecho de los pueblos y de cada hombre.

+ César Franco
Obispo de Segovia.

Miércoles, 21 Abril 2021 07:24

ENERO A MARZO DE 2021

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El relato de la aparición de Jesús a los discípulos de Emaús es uno de los pasajes más conmovedores de los evangelios. Y también de las más actuales. Los peregrinos —representación del homo viator— somos los hombres en busca de certezas y calor de hogar. Los discípulos se alejan de Jerusalén porque consideran invento de mujeres el anuncio de la resurrección. Se alejan de la casa universal para ir a la propia. Caminan entristecidos. Conversan sobre lo sucedido utilizando, sin embargo, un lenguaje de creyentes. Pero su esperanza se ha desfondado.

La presencia de Jesús, que se une a ellos en el camino con total normalidad, no les alerta sobre su identidad. Jesús se interesa por la conversación que se traen y entra de lleno en el asunto, calificándoles de «necios y torpes». Ellos, que han definido a Jesús como «profeta poderoso en obras y palabras», reciben de Cristo el reproche de no creer en las profecías sobre su destino de muerte y gloria. Y, después de una catequesis que explica cómo se han cumplido en sí mismo, «simuló seguir adelante» cuando llegaron a su aldea. El fuego de su palabra había prendido en el corazón de los discípulos y no querían que se apagara. Le invitaron a quedarse con ellos porque caía la noche.
Casi como un relámpago, el gesto de la «fracción del pan» desveló la identidad de Jesús resucitado al tiempo que desaparecía de su presencia. Jesús estaba vivo. Y sacudidos por este descubrimiento, volvieron a la casa madre de Jerusalén, donde los Once también certificaron que Jesús había resucitado y se había aparecido a Simón Pedro. Si hubieran permanecido en Jerusalén, los de Emaús habrían evitado el viaje de ida y vuelta, pero no habrían sido testigos de la «fracción del pan» que les abrió los ojos.

¿Por qué este texto sigue siendo actual? Creo que muchos cristianos, si son sinceros, pueden reconocerse fácilmente en los de Emaús: peregrinan —es decir, viven (¿vivimos?)— con aire entristecido; creen, pero sin convicciones profundas que convierten la fe en un fuego ardiente; se descuelgan de la Iglesia católica para replegarse en el ámbito de su privacidad y de sus ideas personales sobre Cristo; participan en la Eucaristía, pero no descubren al Resucitado con toda su potencia. En resumen, viven entre la fe y la duda, entre la esperanza y el desaliento. Hace años, un profesor de Teología Pastoral de Viena, Paul Zulhener, sintetizaba la situación de la iglesia actual con esta radical paradoja: ateísmo eclesial. No olvidemos que san Juan Pablo II afirmaba que la Iglesia padecía en su interior una profunda crisis de fe. Como los de Emaús.

Jesús es un maestro excepcional para superar las crisis de fe. Aun sin ser reconocido, va siempre de camino con el hombre. Se interesa por él, por las cuestiones que le inquietan, por sus conversaciones, que en ocasiones son soliloquios internos. Y si encuentra un resquicio en el alma, se cuela por él para avivar la llama de la fe. Y lo hace con la única palabra capaz de generar luz y certeza: la Palabra de Dios que es, al mismo tiempo, palabra de profetas, y, por supuesto, palabra de Jesús. Cuando los corazones están al rojo vivo y arden de pasión por la verdad eterna, entonces se sienta a la mesa —lo hace cada domingo en una cita inaplazable— y parte para nosotros el pan. Por eso, algunas apariciones terminan en una comida que evoca la Eucaristía. Es en la Eucaristía donde la presencia de Cristo se convierte en el signo de que está vivo y convoca a la Iglesia a festejar su presencia hasta el fin del mundo. Esto ocurre cada domingo, como en los orígenes del cristianismo. ¿Qué nos pasa entonces para que parezcamos peregrinos sin meta y sin esperanza?

+ César Franco
Obispo de Segovia.

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